Opinión

Gasolineras low-cost

Andrea Donofrio | Domingo 08 de junio de 2008
El crecimiento del precio del petróleo incita la búsqueda de alternativas energéticas y el desarrollo de nuevas tecnologías para optimizar su uso y reducir sus costes. La imparable alza en los precios del crudo afecta cotidianamente a los particulares y a las empresas sustentando una preocupante inflación y provocando huelgas en muchos sectores económicos. Para los ciudadanos, el encarecimiento de los combustibles y la subida de los precios generan una reducción del poder adquisitivo con consecuente difusión de un sentimiento de preocupación generalizado. Pero, las dificultades aguzan el ingenio y estimulan la “fantasía”: así en Italia se esta difundiendo el fenómeno de las gasolineras “low cost”. Son surtidores de gasolinas “alternativos”, pertenecientes a privados (a veces respaldado por centros comerciales como el Carrefour, el Auchan o el Conad) que venden carburante a precios más ventajosos. Las gasolineras no presentan ningún logotipo y los gestores, libres del “control” de las multinacionales petroleras, deciden independientemente el precio; esta autonomía le permite ofrecer un precio más competitivo y barato que las grandes compañías. El precio es legitimado por el dueño que prescinde de los costes de marketing, publicidad, almacenamiento; sin logotipo y a veces hasta sin nombre, se presentan muy descarnados, predominantemente de color blanco y con distributores self-service 24horas.

Aún lejos de ofrecer una alternativa concreta o una verdadera amenaza a los beneficios de las multinacionales petroleras, estas gasolineras representan una realidad que se está difundiendo en toda la península, atrayendo un número siempre mayor de clientes. Su competencia parece una respuesta “endógena” del mercado para enfrentarse a la crisis, ofreciendo ofertas convenientes y diversificadas, con menos especulación sobre los precios. Las gasolineras sin logotipo proponen un precio al litro de 7-8 centavos menor de las grandes compañías. Pese a una inicial trascendencia local, el fenómeno esta consiguiendo propagarse en todo el país; en el último año, el número de clientes se ha duplicado. Según las asociaciones de consumidores, de las 23mil gasolineras distribuidas en el territorio italiano, el 5% del mercado de carburantes está formado por la “sin marca”.

En un momento económico difícil, las ventajas para los consumidores son evidentes: un precio más barato sobre un producto en continuo aumento. El intento es meritorio: representa un tentativo de liberalizar un mercado donde reina el “monopolio” de pocas multinacionales que varían los precios libremente sin demasiados problemas. El éxito de las gasolineras low-cost depende del hecho que constituyen una oportunidad para ahorrar; lo que se inició como una lucha en contra de los molinos de viento representa una respuesta territorial, una primera forma de reaccionar en contra de las especulaciones en la compra del petróleo. Hay que difundir la idea que se puede ahorrar comprando un producto de la misma calidad pero sin el coste añadido de la marca internacional: el carburante es el mismo, varía el precio.