Jueves 25 de febrero de 2016
Estados Unidos y Rusia habrían alcanzado un acuerdo de alto el fuego en Siria. Así lo han certificado sus responsables de Exteriores, John Kerry y Sergei Lavrov. El propio Kerry admitía haber alcanzado “un principio de acuerdo para el cese de las hostilidades que podría comenzar el próximo sábado y que nuestros presidentes, Obama y Putin, cerrarían en breve”. Las declaraciones del canciller ruso eran muy similares, y coincidentes con las de su colega norteamericano en una cuestión fundamental: ninguno de ellos ha mencionado al gobierno de Damasco.
Conviene recordar que más allá del totalitarismo de su régimen, Siria es un estado soberano. En base a ello, no parece que la dialéctica de las dos grandes potencias sea la más adecuada para referirse a un territorio foráneo para ambas, por más que de un tiempo a esta parte se haya convertido en una suerte de estado satélite ruso.
Además, el supuesto alto el fuego debía de haber entrado en vigor la semana pasada, y a día de hoy las hostilidades siguen prácticamente igual. Los bombardeos rusos se han dirigido más contra las posiciones de la oposición al régimen que contra las del IS. Mientras, Moscú sigue adelante con su estrategia de dilatar al máximo el conflicto y seguir ganando tiempo para su aliado, al Assad. Así pues, la situación en Siria se modificará sólo cuando quiera Rusia, habida cuenta de la inoperancia de Estados Unidos y el resto de la comunidad internacional en todo este asunto.
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