Jueves 25 de febrero de 2016
Mariano Rajoy concedía ayer una entrevista a Antena 3 TV, en la que repasaba la actualidad "a su manera". Lo hacía un día después de que el ayuntamiento de Pontevedra le declarase “persona non grata”, y pocas horas antes de que Podemos escenificase una muy poco creíble "ruptura de negociaciones" con el PSOE.
En cuanto al primer punto, la resolución municipal carece de efecto práctico alguno, teniendo como único fin atacar frontalmente al líder popular, pontevedrés de adopción. Lejos de ser algo aislado, esta nueva actuación de nacionalistas e izquierda radical -incluido el PSOE, cuyo discurso fue el más exaltado a la hora de votar la moción- refleja fielmente en qué se ha convertido la vida municipal. Barcelona, Madrid, Cádiz y ayer también Pontevedra son ahora escenarios de odio y resquemor. Sus respectivas corporaciones municipales están más por el agit-prop que por la gestión municipal, y raro es el día en que no son noticia por toda suerte de
En cuanto al acercamiento del PSOE a Ciudadanos en detrimento de Podemos, Rajoy espera acontecimientos -algo, que, por otra parte, se le da muy bien-. Sabe que por más que hablen de cambio, Pedro Sánchez y Albert Rivera necesitan del concurso de radicales y nacionalistas si quieren formar gobierno a expensas del PP. En el actual estado de cosas, o Rajoy vuelve a ser "persona grata" para los socialistas o un nuevo horizonte electoral empezaría a cobrar fuerza.
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