En su primer editorial, el medio afirma que “Urge un pacto de Estado real para salvar la educación”. Con “un retrato de nuestra realidad educativa en la que los estudiantes presentan una falta de preparación que se convertirá en un verdadero lastre cuando quieran acceder a un mercado laboral globalizado”, el medio defiende que “sea cual sea la composición final del próximo gobierno, es indudable que deberá considerar éste como uno de los problemas en los que España se juega su futuro como país desarrollado en un entorno económico mundializado y altamente competitivo”. Tras criticar la sucesión de leyes educativas (siete en 35 años) y la promoción de curso automática, el medio concluye que “es necesario, por todo esto, que el gran pacto de Estado por la Educación al que todos dicen aspirar deje de ser un eslogan”.
Abel Hernández firma “La sombra del fracaso”. La cuestión “a estas alturas es quién fracasa más. Parece cantado que Pedro Sánchez va a fracasar la semana que viene en su intento de alcanzar el poder. Tampoco Ciudadanos, el componedor, va a salir cubierto de gloria de la sesión de investidura. Pablo Iglesias, rumia su fracaso por las esquinas cuando creía que tocaba el cielo con las manos. Y a Mariano Rajoy se le aplica a estas horas lo que dijo Roosevelt: “Es duro fracasar, pero es peor no haber intentado nunca el éxito”. Al final, fracasamos todos”. Hernández plantea tres hipótesis tras la investidura fallida: que el Rey vuelva a encargar a Sánchez que lo intente y deba buscar nuevos pactos; que Rajoy exija intentarlo por fin él o que el Rey encargue formar Gobierno a “una tercera persona de prestigio y de consenso”.
Juan José Millás, en su columna ‘Cine mudo’, compara a PSOE y C’s con uno de “esos helados de chocolate con el corazón de vainilla”, en el que no se sabemos muy bien quién es cuál de los dos ingredientes. “En cualquier caso, han decidido mezclar sabores cuando el contribuyente esperaba que mezclaran temperaturas. La frialdad de pez de Sánchez, por ejemplo, con el fuego regenerador de Iglesias”. Asegura, además, que han conseguido que “el tiempo vaya hacia atrás”, con un Rajoy que “parece sacado de una película del cine mudo”.
David Gistau, en ‘Acelgas’: “Convengamos que ninguna cosa autodenominada ‘progresista-reformista’ puede resulta excitante. De tratarse de un plato, llevaría acelgas”. Por otra parte, asegura que “a este país hay que bajarle la temperatura mesiánico-revolucionaria”. “La cara de enfurruñados de los negociadores de Podemos (…) nos complace porque sugiere que existe una opción distinta del reduccionismo a los años treinta que Podemos cultivó estas semanas”. “El día que Schz termine yéndose con Podemos, podrá decir que intentó construir una alternativa, pero que ésta fue destruida por el PP (…) Podría darse la paradoja de que el triste pacto progresista-reformista solo haya sido concebido para trasladar al PP la culpa de cuando el CNI se convierta en la Stasi”.