Editorial

Seria advertencia de la Comisión Europea

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Viernes 26 de febrero de 2016
La Comisión Europea ha vuelto a advertir a nuestro país de que no está cumpliendo con sus responsabilidades. Pone el dedo en la llaga de las reformas, cuya prolongada pausa amenaza nuestra recuperación. El crecimiento, que según hemos sabido recientemente ha sido del 3,2 por ciento el año pasado, y la creación de empleo, indican que estamos en un buen momento, mejor que el que vive la gran mayoría de nuestros socios. Pero a juicio de la Comisión es un crecimiento “vulnerable”, ya que nuestra economía sigue arrastrando notables desequilibrios. Uno de ellos, claro está, es el déficit público, que se acorta a un ritmo desesperadamente lento, y que favorece la acumulación de una deuda pública que roza la totalidad del PIB español.

Se dirá que el impass político ha detenido el celo reformador del gobierno de Mariano Rajoy, y que estamos a la espera de que se alcance un acuerdo con un apoyo suficiente para iniciar la legislatura con reformas económicas. Pero lo primero es falso y lo segundo, muy probablemente, también. La primera afirmación lo es porque hace mucho tiempo que el gabinete liderado por Mariano Rajoy y apoyado en el Congreso por el Partido Popular ha tirado la toalla de los ajustes y de las reformas. Asumió el poder en un momento de dscalabro económico, y evitó el rescate total (que no el bancario) gracias a unas pocas reformas bien encaminadas, algunas a medio camino de lo necesario, como la laboral, otras truncadas por el juego político, como la de Estabilidad Presupuestarias, otras prácticamente irreprochables, como la financiera. Pero todas por el buen camino. También ha apostado por la subida de impuestos más que por el recorte y racionalización del gasto, lo cual ha retrasado la llegada de los buenos datos.

Pero todo ese esfuerzo legislativo se detuvo a finales del verano de 2013, con la Ley Concursal. Desde entonces, y hasta la celebración de las elecciones en diciembre de 2015, Mariano Rajoy ha dejado pasar más de dos años sin nuevas reformas de alguna importancia. Ha confiado en que la maduración de las que ya había tomado, lanueva política monetaria del BCEimpuesta por Mario Draghi en el verano de 2012, y la maduración de la crisis económica, tendría suficiente para presentarse a las elecciones de 2015 con garantías. No ha obtenido el resultado político buscado, y ha puesto en riesgo la recuperación que tanto ha pregonado.

Todo ello resulta lamentable, pero no es tan desesperanzadorcomo la constatación de que un gobierno que sea reformista y tenga capacidad de maniobra política es un deseo condenado a la melancolía. La política prometida por Podemos es un recetario del desastre. Por otro lado, lo mejor que se puede señalar del acuerdo entre PSOE y Ciudadanos es que no va en la línea de Pablo Iglesias. Y, por último no habrá política reformista sin el concierto de PP y PSOE, lo cual es inviable en la actualidad, ni siquiera con el cemento de Ciudadanos. De modo que, con estos mimbres, y en el mejor de los casos, estamos abocados a nuevas elecciones, a no ser que los dos principales partidos, que siguen siéndolo, cambien de actitud.

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