Martes 01 de marzo de 2016
La Ejecutiva del PSOE seguía la pauta marcada y otorgaba el placet a Pedro Sánchez. Ya lo habían hecho cuatro de cada diez militantes este pasado fin de semana, avalando el cheque en blanco para pactar con quien sea. Sobre el papel, Sánchez traía bajo el brazo su flamante acuerdo con Ciudadanos, si bien lo ambiguo de la pregunta formulada a la militancia permite dejar vacío el espacio reservado al pactante, llámese Ciudadanos, Podemos o quien sea; todos menos el PP.
No le ha salido mal la jugada a Pedro Sánchez. Las prisas están desgastando a Podemos, donde empiezan a ver que quizá es más complicado de lo que pensaban fagocitar al PSOE. Los barones, por su parte, han recibido un toque de atención al ver cómo su actual secretario general no tenía reparo alguno en ponerles a los pies de la militancia. Y hoy martes, Pachi López le ha reservado toda la tarde en el Congreso para que luzca en la sesión de investidura.
Con todo, las cuentas siguen sin salir. La incompatibilidad de Ciudadanos con Podemos y nacionalistas es tan notoria como insalvable; y el PP, por su parte, no está dispuesto a hacer presidente a Sánchez. Sin embargo, el líder socialista ya tiene lo que quería: su conato de investidura. A partir de aquí, o con Podemos o elecciones.
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