Sociedad

Las mujeres y el vino. "Hacen falta más enólogos comprometidos con Toro"

LAS MUJERES Y EL VINO

María Isabel Mijares y García-Pelayo | Jueves 03 de marzo de 2016
Propietaria de Elías Mora, Toro. Por Maribel Mijares

¿Qué te llevó al mundo del vino?
En mi familia siempre nos ha gustado el vino. Estudié hortofruticultura y jardinería, me apunté a un curso de cata (con Rafael Ruiz Isla) y desde ese primer momento decidí que apreciar y valorar un vino sería mi profesión. Continué estudiando, ya sin tregua, para ello. Escuela de la vid, Enología en la Universidad de Burdeos, Análisis sensorial en la Universidad de Grenoble... Luego, la necesidad de expresarme haciendo mi propio vino fue un sueño.

La ruptura de Las Dos Victorias, ¿hizo cambiar tu trayectoria?
No, al contrario, me hizo más libre. Y muy feliz.

Al elaborar vinos, ¿cuál es tu mensaje?
Mantener la riqueza heredada de nuestros ancestros, el conocimiento profundo del viñedo, de nuestra tradición y cultura sin chovinismos ni complejos.

¿Crees que el vino de Toro está suficientemente valorado? ¿Y conocido?
No, es más apreciado fuera que dentro de España (y también más conocido). Son vinos que requieren ser bebidos pausadamente, para apreciar su complejidad. Desgraciadamente vamos todos demasiado deprisa.

¿Crees que las enólogas de hoy ya no son incomprendidas?
Hay muchísimas y no creo que tengan ningún problema. Pero no renuncio a mi historia y no me cambiaría por ellas. Los primeros años fueron apasionantes y un precioso desafío.

Toro tiene una gran personalidad, ¿le falta mucho camino por recorrer?
Sí, tiene muchísimos matices. Y seguro que hay magnificas viñas a punto de perderse. Necesitamos más enólogos comprometidos con la tierra.

¿Qué vino del mundo compararías con el de Toro?
Chateauneuf du Pape.

¿Crees en el enoturismo?
Sí, es una herramienta poderosa para transmitir conocimiento y pasión por los vinos.

¿Qué piensas de la armonía entre vinos y platos?
Es importante, pero pocos enólogos son cocineros y pocos cocineros enólogos. Me encanta mi Elías Mora con un bocadillo de chorizo.

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