Opinión

Rajoy, decidido a retirarse

POR LIBRE

Joaquín Vila | Domingo 06 de marzo de 2016
Ya es más que un rumor en Génova, que cuando se convoquen las más que probables nuevas elecciones, Mariano Rajoy se retirará para ceder el paso a otro candidato. Nunca antes. Nadie lo reconocerá, se desmentirá; pero, según todos los indicios, el presidente en funciones ya ha tomado la decisión. Falta saber el nombre del candidato o, mejor, de los candidatos, si, al final, el PP celebra primarias.

El presidente en funciones se presentó el 20D después de haber logrado una histórica mayoría absoluta. Nadie hubiera hecho lo contrario. Se sentía más que justificado. En la noche electoral, al abrirse las urnas comprobó que se había dado un batacazo, pero, también, que había ganado. Tampoco era lógico que se echara atrás, tenía que intentar recabar apoyos para gobernar; pero pronto descubrió que se encontraba atrapado por el cordón sanitario de todos, hasta de Ciudadanos que prefirió firmar el “pacto de legislatura” con el PSOE para interpretar el sainete que nos ha ocupado un mes largo.

Pero ahora que parecen inevitables las nuevas elecciones, Mariano Rajoy parece decidido a ceder el testigo. Sabe, por injusto que le parezca, que él resulta el mayor obstáculo para que se conforme ese acuerdo de Gobierno de los dos grandes partidos españoles, con Ciudadanos de amortiguador. Y sabe que solo esos tres partidos juntos pueden salvar a España del evidente peligro que supone el asalto al poder de la marea morada de Podemos, arropada por sus aliados radicales y sus amigos independentistas, como Otegui, el último incondicional de Pablo Iglesias.

La sustitución de Rajoy ya está encima de la mesa, lo que provoca cierto temor a que estalle una guerra de guerrillas entre los partidarios de uno u otro aspirante a candidato. La solución que apuntan los más sensatos es tan simple como convocar primarias. Hay tiempo de sobra y al PP le vendría muy bien ese gesto de regeneración y, con perdón, de modernidad. Lo último que puede hacer Rajoy es señalar a un sucesor e imponerlo.

El resultado de las nuevas elecciones no cambiaría sustancialmente el escenario. El PP, con un nuevo candidato, podría crecer y Podemos, ya con IU, superaría al PSOE. En este cuento de ficción, Pedro Sánchez, entonces sí, saldría a patadas y el PSOE tendría un secretario general sensato y sin alergias al PP. Y allá por septiembre, España respiraría tranquila.
Por todo eso, Rajoy parece haber decidido retirarse. Si nada falla, si la sucesión se prepara bien, lo más probable es que lo anuncie el mismo día 2 de mayo, cuando se convoquen nuevas elecciones generales; si, al final, como parece, el pacto de la extrema izquierda no cuaja.

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