Editorial

La censura que no cesa en Turquía

Miércoles 09 de marzo de 2016

Siguen los disturbios en Turquía por el cierre del diario Zaman, el más vendido del país, a finales de la pasada semana. De hecho, Facebook y Twitter tienen desde el sábado problemas de conexión debido a la censura digital impulsada desde el régimen. Ayer mismo, la Sociedad de Periodistas Turcos emitía un comunicado criticando la “mentalidad del Gobierno de silenciar a la prensa”, los arrestos de periodistas, el cierre de algunos medios y las multas a otros. El propio secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, pedía “respeto por la libertad de prensa”.

Durante el pasado año, Turquía fue el país que más contenidos intentó retirar de las redes sociales. Eso da idea del poco apego que tiene el régimen de Erdogan a la libertad de expresión. Autoritarismo y corrupción son las señas de identidad de un país que, de forma tan sutil como inexorable, cada día se islamiza un poco más.

La democracia turca es manifiestamente mejorable, y buena prueba de ello son los intentos de Erdogan de silenciar tanto a la oposición como a la prensa crítica. Es posible que electoralmente le sea rentable, pero lo que es seguro es que no le está haciendo ningún bien a su país y, entre otras cosas, pone en peligro sus acuerdos sobre refugiados con la UE. Una de las herramientas que hizo posible el auge de la Primavera Arabe fue precisamente el seguimiento en las redes sociales. Y si Erdogan sigue por la senda de la censura, corre el riesgo de que la represión que pone en práctica cada vez más asiduamente se le acabe volviendo en su contra.

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