Economía

Los precios bajan, pero el carro de la compra sube

EN 2015

Daniel Villagrasa | Viernes 11 de marzo de 2016
Este mismo viernes se conocía el dato del IPC de febrero, que registró un descenso del 0,8%.

El dato de Índice de Precios al Consumo (IPC) es un dato macroeconómico que mide una cesta de productos cuyo precio se considera relevante para medir la inflación, y en la que los bienes de equipo industriales, o el precio del combustible tienen una gran relevancia. En 2015 el indicador cerró plano, lo que abre el debate sobre si España y el resto de Europa están viviendo un escenario de deflación, es decir, de bajada continuada de precios. Precisamente para combatir esta deflación, negativa desde el punto de vista del pensamiento económico, el Banco Central Europeo ha bajado los tipos de interés al 0%.
Sin embargo, esto no siempre se refleja en la percepción del consumidor, que parece que no va tan desencaminada. La cesta de la compra subió un 0,7% en 2015 según la consultora Nielsen, que pone de manifiesto que el gran consumo creció un 1,7% en 2015, lo cual supone el mejor resultado de los últimos siete años. El encarecimiento del aceite de oliva está en buena medida detrás de este incremento. Si se extrae este producto del estudio, la subida del carro de la compra hubiera sido del 0,3%.

En total, los españoles se gastaron 71.000 millones de euros el año pasado en cubrir sus necesidades de alimentación, cuidado del hogar y personal, de los cuales 21.000 millones correspondieron a productos frescos.

En cuanto al resto de categorías de la cesta de la compra, todas crecieron. En concreto, las bebidas incrementaron sus ventas un 2,1%, la droguería un 1,7% y la perfumería un 0,3%, aunque esta última afectada por una bajada de precios, por lo que su evolución fue más plana.

La hostelería también se recupera


Uno de los hábitos de ahorro más extendidos entre los españoles durante la crisis fue recortar los gastos de consumo fuera del hogar. El consumo de bebidas en hostelería en los meses de verano (de junio a septiembre) creció de media un 5,5%. Más notable aún es lo ocurrido en diciembre, cuando se consumió un 10,3% más de bebida, gracias a temperaturas más templadas de lo habitual.

La evolución de los precios está ligada al consumo. Un descenso de los precios puede significar una debilidad del consumo y, por tanto, una muestra de que la recuperación no se termina de notar en el bolsillo de los españoles. Un escenario de deflación, unido a la incertidumbre, puede retrasar, además, las decisiones de consumo: “Uno no deja de comer por la incertidumbre del país, pero sí posponer ciertos gastos como comprar un coche, renovar un electrodoméstico, etc.”, afirma el director general de Nielsen Iberia, Gustavo Núñez.

Por esta razón, el Banco Central Europeo se encuentra enfrascado en una batalla para cumplir con su mandato, el de mantener la subida de los precios en el entorno del 2%.

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