La comunidad científica, expectante. Por Laura Crespo
“Hace no mucho, nadie creía que íbamos a ser capaces de llegar a este momento, pero ExoMars 2016 ya está en posición vertical”. El que habla es
Álvaro Giménez, director de ciencia de la Agencia Espacial Europea (ESA), que se enfrenta el próximo lunes a uno de los mayores retos de su carrera: “poner a Europa dentro del esquema de la exploración global de Marte”.
Todo está listo para
el lanzamiento de ExoMars 2106 el próximo lunes, 14 de marzo, la primera de las misiones que engloba el programa
ExoMars de la ESA. El objetivo último es el que siempre ha marcado la historia de fascinación del hombre por el planeta rojo:
saber si existe o alguna vez ha existido vida en la superficie marciana y poder detectarla. Pero el primer paso para conseguirlo es
poner la tecnología y la ciencia europeas en el mapa de la exploración marciana mundial. “A partir del lunes, los europeos vamos a demostrar que somos capaces de aterrizar de forma precisa en Marte y llevar a su superficie una importante carga científica”, ha subrayado un pletórico Giménez este viernes durante la presentación de la misión en la sede madrileña de la ESA.
Los retos de ExoMars 2016 tienen más que ver con la tecnología que con la ciencia. Es cierto que la misión portará una carga científica de última generación y permitirá
conocer la atmósfera de Marte, su composición y su evolución con un detalle sin precedentes, clave para el análisis de los rastros de vida presente o pasada en planeta. Sin embargo, ExoMars se ha concebido como una demostración de capacidades, especialmente en dos sentidos; primero,
el envío, entrada y aterrizaje en Marte de cargas pesadas, mucho más que las enviadas al planeta rojo hasta ahora, que serán determinantes para futuras misiones tripuladas; segundo, el avance en los
sistemas de comunicación entre la superficie marciana y la Tierra.
El programa pasa en este primer escalón por allanar el terreno a otra misión, ya aprobada
para 2018, que aterrizará un rover en Marte para detectar materia orgánica en su superficie. Mirando un poco más hacia el futuro, la ESA planea también un lanzamiento en la
década de 2020 que permita dar un paso más y recoger muestras en el planeta vecino. El ambicioso plan de la agencia europea para descifrar los misterios de Marte da el pistoletazo de salida definitivo en la mañana del lunes (10:31 horas en España), cuando ExoMars 2016 parta hacia su destino impulsada por el potente lanzador ruso Protón desde el Cosmódromo de Baikonur en Kazakhstan.
Calendario
La
nave de ExoMars2016 está formada por dos módulos:
el TGO (Trace Gas Orbiter), que orbitará Marte durante dos años para buscar indicios de metano y otros gases traza en la atmósfera, indicativos de componentes biológicos; y
el ‘lander’ Schiaparelli, el módulo de aterrizaje que probará la tecnología europea más vanguardista en ‘amartizajes’, además de desarrollar una breve misión científica en la superficie, relacionada con el análisis de los campos magnéticos de Marte.
Ambos se lanzarán juntos el próximo lunes, un momento en el que, por la posición de la Tierra y Marte, les permitirá alcanzar la órbita marciana en siete meses. Será, entonces,
el 16 de octubre, cuando los compañeros de viaje se despedirán para emprender cada uno su histórica misión por separado.
En conjunto, las dos misiones del programa ExoMars (2016 y 2018) tienen un presupuesto de
1,3 billones de euros. La contribución española
representa el 6,7 por ciento de esa cantidad. Durante la presentación de la misión, el astronauta español
Pedro Duque ha intervenido por videoconferencia para subrayar la importancia de esta misión, que, ha dicho,
“marcará un antes y un después” en la exploración en Marte. Además, Duque ha confiado en que misiones como las del programa ExoMars de la ESA animen a los Gobiernos europeos a invertir en las altas capacidades del sector,
acercando ese futuro soñado de poner al hombre en Marte.