Opinión

Selectividad, puerta al futuro

Martes 10 de junio de 2008
Miles de jóvenes de Castilla y León tienen ante sí estos días una de las pruebas más importantes de sus vidas: la Selectividad. Tras ellos, Madrid, Cataluña, Aragón y el resto de comunidades, hasta alcanzar todo el territorio nacional. Este año será el primero en que los alumnos que superen con éxito los exámenes podrán solicitar carreras adaptadas al Espacio Europeo de Educación Superior en 16 universidades públicas, que ofrecerán en conjunto unas 70 titulaciones de estas características. Y como en otras ocasiones, son las carreras de ciencias las que exigen la nota de corte más alta, sobre todo medicina y arquitectura. En el otro lado de la balanza, Bellas Artes y Humanidades.

Se estima que casi el noventa por ciento de los que se presenten aprobarán, aunque ello no les garantice entrar en la carrera que desean. No obstante, hoy en día estudiar una carrera universitaria ha dejado de ser aquel privilegio que antaño sólo estuviera al alcance de unos pocos. Sí es verdad que la gran proliferación de nuevas titulaciones ha ido en consonancia con el auge de universidades privadas. Ello, lejos de ser un inconveniente, puede resultar beneficioso para el alumno en lo que a abanico de oferta educativa se refiere. Aún así, hay quien ve en esta realidad un peligroso acercamiento al sistema norteamericano de universidades, cuyos elevados costes no pueden ser sufragados más que por unos pocos. El acceso a la educación ha de ser erga omnes, y con el mayor número posible de facilidades. Ello, por supuesto, sin menoscabo del libre ejercicio de la actividad privada, de acuerdo. Pero es un hecho que una educación pública de calidad significa apostar por la adecuada formación de quienes vayan a regir los designios de nuestro futuro. Y ello pasa por dotar al sistema educativo estatal de los medios suficientes, que le permitan posicionarse como una opción asequible y atractiva. Hay mucho en juego.

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