Opinión

La Andalucía contemporánea y el poder (III)

TRIBUNA

José Manuel Cuenca Toribio | Viernes 18 de marzo de 2016

Obviamente, el determinismo geográfico o social no puede tener cabida en un argumentario riguroso, ni en la historiografía ni en cualquiera otra disciplina de la misma índole. La competencia profesional es, de otro lado, una exigencia que solo muy tardígradamente se ha ido abriendo camino en España como condición favorable para ocupar el fastigio de la pirámide del poder político. La Política la encontramos ya en Altamira y Atapuerca, mientras que la “Tecnocracia” es de ayer mismo… A mayor abundamiento, los conocimientos requeridos y más idóneos para regir departamentos y carteras como los de Hacienda, Trabajo o Turismo se adquieren sin ninguna traba en las Facultades universitarias y –en la mayor parte del periodo aquí comprehendido- Escuelas Superiores, fuera de idiosincrasias o tipismos locales y regionales. Con todo, a pesar de lo palmario y evidente de dichos razonamientos, lo es en el mismo grado -en una nación tan marcadamente plural como la española- el que la integración y pertenencia a una comunidad concreta propicia el acceso a una cultura peculiar cuando no específica, dentro, claro, de la identidad unitaria de tan vieja y entrañable formación histórica. Y por más reflexiones sobre el asunto, siempre se mantendrá al margen de discusiones y pareceres razonados que la Andalucía de las últimas centurias no se ofreció como el mejor escenario o palestra para la empatía con los mecanismos profundos del desenvolvimiento de las actividades económicas, financieras o laborales más características del mundo contemporáneo.

En tiempos en que la historia contrafactual, virtual y de todas las infinitas combinaciones que en cocktail tan poco científico como llamativo para la narrativa y la prensa goza de una vasta y creciente audiencia, resulta casi obligado realizar, siquiera con paso trepidante, una descubierta por la embelesada geografía. Ciertamente, junto a los muchos integrantes del poder ejecutivo que vieron la luz en la Andalucía moderna y contemporánea y cuyas aptitudes y preparación intelectual en nada hacían adivinar su futuro al frente de los ministerios más “técnicos” y de raigambre económica, topamos igualmente con otros situados en el extremo opuesto, es decir, con hombres y, en fechas más cercanas, mujeres, en los que su formación y carrera política y burocrática semejaban catapultar a las cumbres de dicho poder. La selección de especímenes es fácil en casi toda fase cronológica, pero, brevitatis causa, sólo acudiremos a un muy reducido número. En cualquier elección del sesgo de la indicada no podrá, desde luego, faltar José de Prado Palacios (1865-1926), marqués del Real Sitio de San Ildefonso a partir de 1920. Pese a su profesión jurídica, hogar, lazos familiares, situación –esposa de alta cuna y encumbrada posición material; diputado; senador vitalicio (1914); vínculos estrechos con funcionarios, actividades e influyentes círculos relacionados con el Ministerio de Agricultura-- e incluso estudios –varios cursos de Ingeniero Agrónomo en la monclovita Escuela madrileña de dicha materia- y cargos –director general de Obras públicas y Agricultura-, no llegó a regir la cartera de esta materia, siendo su única experiencia ministerial la de … Instrucción Pública en el gabinete presidido por D. Joaquín Sánchez de Toca -19-VII/12-XII-1919.