Opinión

Rita Maestre: delincuencia y cristianofobia

EPPUR SI MUOVE

Antonio Hualde | Martes 29 de marzo de 2016
Según la RAE, es delincuente quien delinque. Es lo que es, pues, la señora Rita Maestre. Recientemente, la justicia la declaraba culpable de un delito contra los sentimientos religiosos -artículo 524 del Código Penal-, condenándola en calidad de “autora” a una multa de 4.320 euros. La sentencia acredita que la señora Maestre irrumpió con sus amiguitas en una capilla universitaria para, una vez dentro ponerse en tetas a berrear lindezas del estilo “arderéis como en el 36” o “sacad los rosarios de nuestros ovarios”. Pegar no pegaron a nadie; ahora bien, el ejercicio de violencia verbal fue considerable. Si habláramos de Luis Bárcenas, el pederasta de Ciudad Lineal, Baltasar Garzón o la citada señora Rita Maestre hallaríamos en ellos un nexo común: han delinquido. Varían los delitos, claro, pero no el hecho de que con todos se puede conjugar el verbo “delinquir”.

No se qué es peor: la mala educación o el tipo delictivo en sí mismo. Recuerdo la imagen de unos alborotadores interrumpiendo un mitin de Zapatero para reventarlo. O la de Rosa Díaz y Felipe González en la universidad, donde unos cuantos cafres les impidieron hablar parapetándose tras una libertad de expresión prostituida. En un estado de derecho hay cauces de sobra para reivindicar lo que se quiera sin necesidad de ofender a nadie. Los asistentes a mítines y conferencias o aquellos que simplemente quieren rezar -da igual el credo- merecen respeto. Sería igualmente condenable que alguien irrumpiera en una asamblea de Podemos para exigirles que dejen de llevarse tan bien con el entorno de ETA, por poner un ejemplo.

A principios de mes cuatro Misioneras de la Caridad, orden fundada por Madre Teresa de Calcuta, eran asesinadas en Yemen por hacer lo que mejor sabían: cuidar de ancianos sin recursos y moribundos; por cierto, musulmanes. Ayer mismo una bomba estallaba en un parque infantil de Lahore -Pakistán-, matando a casi un centenar de mujeres y niños cristianos que celebraban allí la Pascua de Resurrección. Por otro lado, la venta de niñas cristianas como esclavas sexuales en los territorios controlados por el IS sigue estando a la orden del día.

Veo difícil que la señora Rita Maestre lleve a cabo ningún acto de repulsa por estos sucesos. Ella y su valedora, la señora Manuela Carmena, se distinguen por su sectario menosprecio a los cristianos, y las víctimas son justo eso, cristianas, así que poco importa. De hecho, en un tweet oficial de Podemos se pedía “el fin de las procesiones; son actos que atrasan nuestra sociedad y ofenden a nuestros hermanos musulmanes”. De ahí que no corran riesgo alguno de ser violentados en la intimidad de sus mezquitas por ninguna señora con poca ropa y menos educación aún; a ellos sí que se les permite seguir sojuzgando a la mujer sin ser molestados.

El ayuntamiento de la señora Rita Maestre y su valedora, la señora Manuela Carmena, ha sufragado con dinero público la peor Cabalgata que se recuerda, donde hasta uno de los contratados revelaba a las cámaras de TVE -en directo- el secreto de los Reyes Magos. Por si no habían arrancado la ilusión a bastantes niños, hicieron lo propio en carnaval con un numerito de “títeres” repugnante: se ahorca a un juez, se apuñala a una monja y, de postre, una violación y un aborto. Así las cosas, no es de extrañar que la señora Manuela Carmena mantenga como portavoz municipal a una delincuente como la señora Rita Maestre. Volviendo al diccionario de la RAE, “portavoz” es toda aquella “persona autorizada para hablar en nombre y representación de un grupo o de cualquier institución o entidad”. ¿Cabe mayor inmundicia moral que mantener a la señora Rita Maestre como “voz autorizada” de una ciudad tan importante como Madrid? Ni su curriculum es para tirar cohetes ni su ejecutoria la habilita para hablar en representación de nadie; al menos, de nadie decente.

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