El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, afronta mañana la reunión con PSOE y Ciudadanos con un moderado optimismo, confiando en convencer a los socialistas de que la única vía posible para una investidura es un gobierno a la valenciana y con ánimo de pedir a C's su abstención.
Iglesias es el único de los líderes de los tres partidos convocados que acudirá al encuentro de mañana, en el que, según fuentes de Podemos, "van a apostar fuerte" por conseguir que el PSOE diga sí a ese gobierno de coalición progresista.
Desde hace una semana, cuando Iglesias renunció a su exigencia de ser vicepresidente en un Gobierno presidido por Pedro Sánchez, el líder de Podemos no ha parado de repetir su voluntad de hacer cesiones, convencido de que hay muchas cosas en el programa socialista en las que sería posible el acuerdo.
Así, según fuentes del partido consultadas por Efe, podría estudiar rebajar su propuesta de elevar el gasto público en 96.000 millones a cambio de otras concesiones en terreno de mejoras salariales, o incluso admitir que sólo se derogue la reforma laboral del PP, aunque creen que en la aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero también hay elementos puntuales que deberían derogarse.
Sin embargo, es previsible que en el encuentro de mañana no se profundice mucho en asuntos concretos. Será una reunión de "aterrizaje" para sentar las bases de una negociación, según decía esta misma semana Iñigo Errejón, portavoz de Podemos en el Congreso, que formará parte también del equipo negociador.
Lo que parece bastante difícil es el acercamiento con Ciudadanos después de las acusaciones que Iglesias y Albert Rivera se han intercambiado hoy en el pleno del Congreso.
Un día antes de la cita, Iglesias ha vuelto a tender la mano a Sánchez para construir un gobierno progresista que "no se base en el cuñadismo, ni en las buenas palabras, ni en papeles, sino en hechos y garantías".
El líder de Podemos ha acusado a Rivera de intolerante y de ser el "cuñado" del PP, mientras el presidente de C's le ha reprochado su "amiguismo" para "colocar a amigos, familiares y a las novias" en el partido.
Con ese ambiente previo, mañana se sentarán en la misma mesa sin que nadie haya dado pistas concluyentes de que el acuerdo sea posible, a menos de un mes de que se cumpla el plazo para convocar elecciones.