Opinión

De miembros y "miembras"

Miércoles 11 de junio de 2008
Pasados los cien días de gracia que suele concederse a cualquier ministro -o ministra, que también- primerizo, es tiempo ya de enjuiciar determinadas acciones de gobierno. Y si no acciones concretas, sí al menos ciertas líneas de actuación. De momento, poco que decir de dos de las nuevas incorporaciones de Zapatero: Cristina Garmendia, en Innovación y Ciencia, Beatriz Corredor, en Vivienda. La primera, porque en España se sigue investigando poco, amén de que es una parcela a la que ningún gobierno ha prestado excesiva atención. La segunda, porque las competencias en materia urbanística están en gran medida transferidas, así que, salvo imaginación y buena gestión, no es un ministerio del que se esperen milagros. Pero es la tercera en discordia, titular a la sazón del recientemente creado Ministerio de Igualdad, quien parece que va a dar más de un titular.

En efecto, ya lo anunció Bibiana Aído cuando tomó posesión del cargo, que “iba a hacerse oír”. Mala señal, por otra parte, pues es sabido que la buena gestión no suele precisar de grandes titulares, y sí de medidas efectivas. Hablar de “miembros” y “miembras” cuando se ocupa una cartera ministerial es ciertamente ridículo. Máxime, si se abunda en el error, queriendo elevarlo a la categoría de vocablo a incluir en el diccionario de la Real Academia de la Lengua. Tal ha sido la reacción posterior de doña Bibiana. El tema habría quedado en una mera anécdota, de no ser por el contexto donde se produjo: la presentación de las nuevas medidas contra el maltrato de la mujer; asunto, por lo demás, tremendamente serio. Y es aquí donde de nuevo asistimos a otra de las ocurrencias de la señora Ministra, a saber: la puesta en marcha de un teléfono donde los posibles maltratadores acudan “para canalizar su agresividad, en lugar de recurrir a la violencia”. Tal como suena. Más de una víctima se habrá sentido insultada en su inteligencia. Sobre todo, las que sepan que, por cada 16 mujeres agredidas y en peligro, hay un solo policía para protegerlas. ¿No sería más efectivo disuadir con más protección policial que con llamadas a un número gratuito? La dignidad de la mujer es algo lo suficientemente importante como para que nadie se permita trivializar sobre ello. Por muy “miembra” del Gobierno que se sea.

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