Opinión

Cuba frente a una nueva etapa internacional

Miércoles 11 de junio de 2008
En estos días, el Comité para América Latina de la Unión Europea está discutiendo la revisión anual de las relaciones con la isla de Cuba. Según fuentes comunitarias, el Comité, formado por representantes de los Ministerios de Exteriores de los Estados miembros, estaría “cerca de alcanzar un acuerdo” sobre una nueva política común hacia Cuba; las dificultades de alcanzar un compromiso de forma inmediata dependen del hecho de que se trata de cuestiones que “necesitan una discusión más política” y, por lo tanto, no resulta fácil llegar a un acuerdo entre las diferentes posturas de los estados miembros de la UE. De hecho, el posible acuerdo entre los veintisiete representantes se complica por dos diferentes cuestiones: en primer lugar, por la posibilidad de eliminar definitivamente las sanciones diplomáticas impuestas a la Habana en 2003 y suspendidas temporáneamente desde 2005; secundariamente, la propuesta de abrir el diálogo político con Cuba, medida revisable tras un año. Mientras el bloque mediterráneo parece favorable a impulsar el levantamiento de las medidas contra la isla, el bloque ex-Soviético (guiado por la República Checa) se muestra más reticente. En los próximos días, el debate será trasladado al Comité de Representantes Permanentes (Coreper) y finalmente, la discusión pasará al Consejo de Ministros de Exteriores de la UE, cuya reunión tendrá lugar el próximo lunes. Sin embargo, parece que las reservas de los países reticentes residen sobre todo alrededor de cuestiones técnicas y de los tiempos en que realizar los cambios, mientras un acuerdo de fondo ya ha sido alcanzado.

Este probable cambio de actitud de la UE, más favorable y menos crítico, podría ser acompañado por una nueva estrategia de los Estados Unidos frente a Cuba: el pasado viernes, el nuevo candidato demócrata, Barak Obama, declaró que si llegase a la Casa Blanca aún no eliminaría el embargo, pero sí estaría dispuesto a entablar un diálogo “directo” con el Presidente cubano Raúl Castro. Asegurando “la continuidad de la revolución”, en los últimos meses Raúl Castro ha operado algunas pequeñas reformas. Pese a que muchos consideran los cambios realizados más de tipo “estético” que efectivo, la UE parece dispuesta a premiar el tibio aperturismo de la isla. Las reformas operadas hasta hoy intentan procurar que los cambios no se realicen de forma traumática por la isla. Sin embargo, la buena actitud de la UE requiere mayor correspondencia: Cuba necesita un cambio no sólo internacional sino nacional.

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