Sábado 09 de abril de 2016
Pablo Iglesias anunciaba ayer que someterá a consideración de la militancia su posible apoyo a un gobierno PSOE-Ciudadanos. Lo hacía rodeado de su guardia de corps, en una cuidada puesta en escena cada vez más habitual en esta política-espectáculo. Emulando a Pedro Sánchez, Iglesias también recurre a la militancia de un modo tan confuso como ventajista, por cuanto al final acabara prevaleciendo su voluntad, como hasta ahora.
A los pocos días de celebrarse las elecciones, Pablo Iglesias dijo que todas las negociaciones en las que participase Podemos se harían "con luz y taquígrafos, incluso vía streaming". Una vez más, la realidad va por otra vía y lo único que sale a relucir es la palmaria incapacidad de la clase política para formar gobierno en España.
PSOE y Podemos parecen empeñados en una suerte de exhibicionismo mediático que, a falta de un acuerdo válido, les permita seguir acaparando flashes. En el caso de Podemos, además, sigue en las redes sociales con la campaña de agit prop que tan bien resultado le dio en las últimas municipales. Sin embargo, la fórmula puede no funcionarle igual a nivel nacional, como así revelan la mayoría de las encuestas que sitúan a su formación a la baja. Hace falta, pues, algo más que sobrexposición mediática para llegar a la Moncloa.
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