en ciempozuelos
Miércoles 11 de junio de 2008
Miguel Marina, que decidió poner en marcha esta original idea ante la falta de medios económicos para hacer frente a la hipoteca -está en paro- y ante la falta de eventuales compradores de la vivienda, reconoce que ha sido una "tortura" el sorteo debido al "caos" con la prensa de "prácticamente medio mundo", a las medidas legales que debía reunir el sorteo y al "alto coste" de las tasas que hay que depositar.
Para estar dentro de la ley, el sorteo del piso debería haber contado con una autorización de Loterías y Apuestas del Estado y tendría que haber abonado las tasas de la rifa, que son el 15 por ciento del valor de los 64.000 boletos (48.000 euros).
Por todo ello, la Agencia Tributaria le podría abrir un expediente sancionador por contrabando o por desarrollar una actividad sin autorización, según Loterías y Apuestas del Estado.
Tras la decisión, Marina asegura que ya ha hablado con el banco al que llegaban las transferencias de los participantes para devolver el dinero.
"Me metí en esto del sorteo porque no me quedaba otra para salir hacia delante, no porque quisiera estafar a nadie, cosa que ni he hecho, ni voy a hacer en esta vida", explica.
"Creía que era una buena idea en la cual íbamos a salir beneficiados mucha gente: el ganador del sorteo se llevaría un piso y plaza de garaje libres de hipoteca; yo podía salir de la crisis en la que estoy metido y el banco cobra el piso, que es en realidad lo que quiere", apostilla.
"Aparte de iluminar con esta idea a mucha gente que está en las mismas circunstancias", añade, "todo esto se había hecho de buena fe, pero resulta que el coste de las tasas es muy elevado. Si Hacienda no cobra y a toda España nos da por sortear nuestro piso...".
Y concluye: "Si antes estaba metido en un charco hasta el cuello, ahora encima ya no hago pie. Aparte de tener que pagar el piso que no puedo pagar, seguramente me llegue una sanción administrativa por no haber pedido los permisos a su tiempo, esa es la triste respuesta que he tenido, pero por lo menos me queda el orgullo de haberlo intentado, de haber dado ese paso hacia delante que a todos nos falta alguna vez, que aunque lo haya dado con el pie izquierdo espero que sólo haya sido un tropezón".
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