Opinión

Un mundo muy raro

TRIBUNA

Enrique Arnaldo | Jueves 14 de abril de 2016

Dicen que André Breton condujo el genio de Pablo Picasso hacia el surrealismo. Y éste lo explicó así a André Malraux, quien recoge sus palabras en su libro “La cabeza de obsidiana”:

“Había que crear imágenes inaceptables. Que la gente eche espumarajos de rabia. Hay que obligarlos a comprender que viven en un mundo muy raro. Un mundo que no es nada tranquilizador. Un mundo que no es como ellos creen”.

Un mundo tan raro que te entran ganas, como a Adolfo Marsillach, de bajarte en la próxima, ¿y usted?.

Una pareja de guardias municipales secuestran dos mesas, cuatro sillas y dos servilleteros en la calle de Alcalá, tras comprobar que la terraza se excedía en el número de las autorizadas. Otros dos operarios las subieron a una camioneta.

Dos guardias urbanos pidieron la licencia a un gitano que vendía globos cerca de la catedral de Barcelona. No la tenía y empezaron –ante un corro de atónitos ciudadanos- a pincharlos con un punzón.

En esa misma ciudad, siempre cosmopolita pero que camina a pasos agigantados al apaletamiento, un grupo de hombres sale a la calle a repartir folletos para disuadir a los clientes de la prostitución. Su ONG se llama “Zeromacho” (como suena).

¡Este colectivo, cómo no, tiene su anverso! Y se llama Aprosex, cuyas promotoras instan por la regularización, y llevan un par de años dando cursos sobre prostitución instruyendo a las que empiezan a hacer la calle. Asegura Concha, una de las responsables, que “les damos nociones básicas para la profesionalización”, porque “trabajar en el mundo del sexo no es fácil. Hay que tener una formación”. No pasará mucho tiempo y veremos que alcanzará rango universitario…

Quizás deban volver a la Universidad esos filólogos underground autores de un manual del lenguaje correcto que la Junta de Andalucía pretende hacer obligatorio. Como hay que emplear genéricos no se puede hablar de “los niños” sino de la infancia ni de “los becarios” sino de los solicitantes de las becas. ¿Y yo que creo que nos es lo mismo?.

Tal vez algunos deberían pedir un lustro sabático.