TOROS
Efe | Domingo 24 de abril de 2016
El novillero Javier Marín salió hoy relanzado en la tarde de su debut en Las Ventas, en la que sorprendió por la actitud y aptitud artística atesora, y en la que logró cortar una oreja de peso.
300 kilómetros, 296 para ser exactos, son los que separan la navarra Cintruénigo de la capital del reino, poseedora de una plaza de toros que es catedral en el toreo, la que pone a funcionar si se está bien, y la que te manda para casa como no se esté a la altura.
Pues de esa localidad de la Comunidad Foral salió un novillero dispuesto a recorrer esa distancia para lograr sus sueños: Javier Marín, torero forjado en su tierra durante cuatro años que lleva con los del castoreño, y que hoy salió relanzado en su debut en Madrid con una oreja de las que deben valerle para empezar a abrirse paso.
Marín ya sorprendió en el novillo que abrió plaza por la finura y el gusto que atesora. Lo demostró en varios derechazos de uno en uno en los que embarcó y meció a su oponente con suma cadencia, temple y por abajo.
Lástima que estos tan buenos apuntes no tuvieran continuidad por el poco gas que tuvo el de Los Rodeos, muy noble, aunque un punto frenado y viniéndose abajo demasiado pronto.
No obstante, interesante debut del joven navarro, que, como único lunar y por tratar de no dejarse nada, se alargó demasiado, dando tiempo a que sonara un aviso antes de montar la espada. Saludó una merecida ovación.
Con un farol de rodillas recibió Marín al cuarto, al que recetó después estimables lances a la verónica. Pendulazo de apertura y media distancia para ponerse por el derecho. Al novillo, de alegres arrancadas, le faltaron fuerzas para viajar a ras de albero y, sobre todo, más fondo.
Dio igual. La actitud del navarro fue otra vez espléndida para superar con nota alta el examen en la difícil cátedra madrileña, logrando, incluso, muletazos de exquisito trazo y compostura por los dos pitones en las postrimerías.
Muy bien Marín, al que se le vio muy asentado y comprometido toda la tarde, aunando la entrega del debutante con unas muy buenas aptitudes artísticas. Se tiró como una vela con la espada y logró una oreja de peso.
El primero de Alejandro Fermín tuvo la virtud de la movilidad, pero el defecto de rematar los viajes por arriba. Bonita apertura de faena del extremeño, que puso después mucha voluntad, pero no acabó de tocar las teclas para imponerse, demasiado encimista y aturullado, sin el mando y la convicción suficiente para obligarle por abajo. El petardo final con la espada fue fenomenal.
El quinto fue un manso al que fue prácticamente inviable sacar nada lucido. Fermín volvió a mostrarse tesonero, pero lo poco que aportó el astado hizo que la faena no fuera a ninguna parte, por mucho que se empeñó en alargar lo imposible.
Al segundo debutante en la tarde, Jesús Álvarez, no le pudo tocar peor novillo para presentarse en Madrid. Un animal claudicante y desfondado, que a punto estuvo de herirle al echarle mano tras perder pie el novillero con el capote, y con el que quedó prácticamente inédito en la muleta.
El sobrero del Conde de Cabral que hizo sexto, más escurrido que los titulares, anduvo con el depósito de gasolina medio vacío, sin embargo, duró lo suficiente para, al menos, atisbar las buenas formas que posee Álvarez.
Cuatro orejas para 'El Fandi'
Los diestros David Fandila "El Fandi", con cuatro orejas, y Manuel Jesús "El Cid", con dos, salieron a hombros en la corrida de feria celebrada hoy en Palos de la Frontera (Huelva), en la que Manuel Díaz "El Cordobés" también obtuvo un trofeo, y el público respondió llenando la plaza.
Se lidiaron cuatro toros de José Luis Pereda y dos -cuarto y sexto- de La Dehesilla, de aceptable presentación, flojos y mansos. Destacó primero y sexto, éste premiado con una vuelta al ruedo en el arrastre, a pesar de no haber sido concedida por la presidencia.
Concurso desierto en Zaragoza
Abrió la concurso un toro serio de Fermín Bohórquez, que salió un tanto frío de toriles, para acabar demostrando su bravura en los dos encuentros que mantuvo con los montados.
Tuvo cierta calidad por el derecho pero le faltó fondo para tirar hacia adelante. Se acabó parando el animal, que, además, desarrolló muchas complicaciones a Rafaelillo, que lo intentó a base de gallardía y arrojo por los dos pitones, aguantando frenadas y otras tantas coladas.
El segundo toro de corrida, de Cuadri, fue un "pavo" de 647 kilos, al que cuajó muy bien Paulita con el capote. Tomó bien el primer puyazo y tardó en dejarse colocar para el segundo, que tomó sin mucho celo, lo mismo que en el tercer encuentro.
Sin romper de verdad para adelante, el de Cuadri le permitió a Paulita un principio de faena lleno de torería, hasta que se partió la mano derecha al salir de un pase de pecho. El aragonés no tuvo otra que abreviar.
El "alcurrucén" que hizo tercero salió apretando en el capote de Escribano, saliendo suelto en la primera vara. Hubo que ponerlo en suerte de cerca para que cumpliera en la segunda, y volvió a salir huido en la tercera.
Escribano cumplió en banderillas y le puso la muleta tan bien que el de Alcurrucén se olvidó de su mansedumbre para sacar el fondo bueno. Escribano encadenó tres tandas de redondos muy ligados en los que el toro embistió con calidad por abajo antes de bajar de tono cuando al intentarle por naturales.
Tiró entonces de oficio para remontar el ambiente con dos tandas más de redondos. Mató de enorme volapié en todo lo alto, saliendo trompicado y cortó una merecida oreja.
Al de Adolfo Martín que salió en cuarto lugar, cornipaso y bien hecho, le pegaron una ovación de salida. Apretó en el capote de Rafaelillo y cumplió en varas, al relance en la primera, mejor en la segunda y muy bien en la tercera, recibiendo gran ovación.
Rafaelillo empezó faena por abajo, pero el toro, que cortó por los dos pitones, se desfondó pronto, rajándose además en tablas, donde ya fue imposible hacer nada por mucho que lo intentara el murciano.
El quinto, de Fuente Ymbro, impuso la potencia de sus 647 kilos, al derribar en el primer encuentro con el caballo; cumplió en el segundo, y acometió con mejor estilo en el tercero. Paulita empezó faena con su innata torería, luciéndose en dos tandas por el derecho antes de que el astado se parase por completo.
Al de Los Maños que cerró la concurso lo protestaron de salida por su escaso trapío, escuchándose "los miau" típicos de la afición de Madrid según embestía en los capotes, pero la bravura que demostró en el primer puyazo acalló las censuras de su escasa presencia.
Escribano lo puso en suerte de lejos en la segunda vara, y el toro volvió a responder con celo; y qué decir en una tercera desde el centro del platillo, cumbre, con el toro galopando con alegría y peleando con fijeza en el peto.
Arreó mucho en banderillas y embistió haciendo el avión en las dos primeras tandas de derechazos. También la tomó bien (la muleta) izquierdo, aunque con menos celo ya y mirando de reojo las tablas.
Escribano lo volvió a enjaretar por el derecho, a favor de querencia, y al final pegado a tablas. Muy bien de verdad el torero.
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