La Agencia Espacial Europea (ESA) ha lanzado un nuevo satélite de su programa medioambiental Copérnico, el Sentinel-1B, con el que incrementa la vigilancia del medio ambiente desde el espacio.
Este lunes se ha lanzado el
segundo satélite Sentinel-1, el Sentinel-1B, destinado a ofrecer más "visión radar" al
programa medioambiental europeo Copérnico. Sentinel-1B ha despegado en un lanzador Soyuz desde el puerto espacial europeo en Korou, Guayana Francesa, a las 21:02 GMT (23:02 en España) y 23 minutos y 35 segundos más tarde se separaba de la etapa superior del lanzador Fregat.
Sentinel-1B se une a su gemelo idéntico,
Sentinel-1A, ya en órbita, con el objetivo de proporcionar información para diversos servicios que van desde la
supervisión del hielo de los mares polares al seguimiento de la subsidencia del terreno, así como para dar respuesta a
desastres como las inundaciones. "El lanzamiento de Sentinel-1B marca un nuevo hito importante como la primera constelación creada para el programa Copérnico", asegura el director general de la ESA
Jan Woerner.
Más cobertura
"Al orbitar a 180º, los dos satélites
optimizan la cobertura y entrega de datos para los servicios que están dando un giro radical a la manera de gestionar nuestro entorno", añade. Ambos satélites portan un radar avanzado que
capta imágenes de la superficie de la Tierra a través de las nubes y la lluvia, tanto en el día como durante la noche.
Durante el lanzamiento, se plegaron la
antena radar del satélite de 12 m y los
paneles solares de 10 m para caber en el carenado de protección del lanzador Soyuz. Los paneles solares y el radar se abren simultáneamente en una cuidadosa secuencia que tarda alrededor de 10 horas en completarse. Ahora que Sentinel-1B se ha puesto en órbita, el equipo de controladores del centro de operaciones de la ESA en Alemania se encargará de garantizar que todo funciona correctamente y preparará el satélite para las operaciones.
"Hemos visto algunos resultados maravillosos de Sentinel-1A", comenta
Volker Liebig, director de los programas de observación de la ESA. Por ejemplo, hace tan solo dos semanas inmortalizó cómo unos
grandes icebergs se desprendían de la barrera de hielo Nansen de la Antártida. "Ahora se aproxima el invierno a la Antártida y las horas de luz se reducen, por lo que
las imágenes por radar son esenciales para detectar qué cambios tienen lugar", continúa y añade que "con Sentinel-1B en órbita" recibirán "el doble de datos" y alcanzarán "una cobertura global en seis días".
"Se trata del
cuarto satélite que lanzamos con el programa Copérnico en solo dos años y este lanzamiento es especial, ya que completa la constelación Sentinel-1", termina Liebig.
CubeSats
Además, aprovechando el lanzamiento de Sentinel-1B, también viajaron al espacio tres satélites CubeSats. Estos pequeños satélites, de 10×10×10 cm cada uno, han sido d
esarrollados por equipos de estudiantes universitarios a través del programa "Fly your satellite" de la Oficina de gestión de educación y conocimiento de la ESA en colaboración con universidades europeas. Los tres CubeSats son: OUFTI-1 de la Universidad de
Lieja, Bélgica; e-st@r-II de la Politécnica de
Turín, Italia; y AAUSat-4 de la Universidad de
Aalborg, Dinamarca.
"Lo más importante es que el programa está contribuyendo en la formación de la
nueva generación de científicos e ingenieros al compartir con ellos el conocimiento especializado de la ESA en materia de diseño, construcción, pruebas, lanzamiento y funcionamiento de satélites", señala
Piero Galeone, jefe de la unidad de educación terciaria de la ESA. "Con ello ayudamos a dar forma a los profesionales del espacio del futuro, al permitir que los estudiantes experimenten el ciclo de vida completo de un proyecto espacial real conforme a los estándares de la ESA".
Por último,también subió a bordo del lanzador Soyuz, el
satélite Microscope de la agencia espacial francesa, CNES.