Opinión

Tan tercos como ellos

Y DIGO YO

Javier Cámara | Jueves 28 de abril de 2016

Así es, tenemos que aprender a sentarnos con el que piensa diferente, a dialogar, a entender las distintas posturas y, finalmente, tenemos que aprender a pactar. Porque no sabemos. Aquí todos han sacado pecho con lo mucho que han trabajado estos últimos cuatro meses, con lo que se han esforzado por llegar a entendimientos, pero todos culpan a otro de que no se haya alcanzado un acuerdo para formar Gobierno.

El caso es que encaramos las urnas, otra vez, y vemos que los candidatos que tenemos en frente, los que nos quieren convencer, otra vez, de que ellos son la mejor opción no han asumido ninguna responsabilidad por la pérdida de tiempo y dinero y por el bochornoso espectáculo ofrecido por no saber –o no querer– pactar.

Y todo esto no hace sino darle la razón a The New York Times cuando esta semana arreaba una buena colleja a nuestros líderes políticos a cuenta de su ambición personal. Básicamente, culpa a Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera de no haber llegado a un acuerdo al velar única y exclusivamente por sus intereses particulares. No le falta razón al articulista estadounidense cuando afirma que todos estos han convertido España en un “circo”.

Sin embargo, Rajoy será nuevamente el candidato del PP para el 26J. Cierto es que ganó las elecciones el 20D y que intentó, por lo menos, sentarse a hablar con el líder del PSOE que, insistentemente, decía “no, no y no”. Aun así, ha sido el menos expuesto, no ha arriesgado y sale reforzado, según las encuestas. Parece que la jugada le puede salir bien.

Veremos qué pasa con Sánchez. Hay quien dice que sale fortalecido por su intento de formar Gobierno y negarse a pasar por el aro del referéndum independentista. ¿Será suficiente para los varones? ¿Y para el electorado? También hay quien dice que ya se está preparando Susana Díaz para dar el salto a la política nacional con el respaldo de Eduardo Madina y que es precisamente este movimiento el que ha apeado a Carmen Chacón de aspiraciones mayores en las siempre revueltas aguas de la calle Ferraz.

Iglesias ha aprovechado el inpasse para quitarse de en medio a los que no le bailan el agua dentro del partido. Ha hecho limpieza con todos lo que no han apostado por su línea dura y, sorprendentemente, –o no– se ha quedado con una diputada investigada por tres delitos. Consejos traigo que para mí no tengo. ¿Cuándo empezó Podemos a ser casta? Tampoco lo debe ver muy claro el líder “podemita” cuando su principal novedad va a ser concurrir junto a la antes denigrada IU.

La candidatura de Rivera no parece que tenga rival en su partido y si no se presenta él, ¿quién lo va a hacer? De todas formas, ha demostrado tener capacidad de diálogo y ganas de sentarse con todos, menos con Podemos, pero era algo recíproco. Lo que tendrá que calcular es cuánto personal cabreado que castigó al PP votando a Ciudadanos tiene pensado repetir el gesto tras ver su facilidad para coincidir con el PSOE. Si tiene que negociar después del 26J con Rajoy, ¿lo hará como en Madrid con Cifuentes o como en Andalucía con Díaz?

En cualquier caso, esto de no saber pactar nos pasa a todos, no sólo a los políticos. En distintos ámbitos y a distinto nivel, todos ponemos unas líneas rojas que no estamos dispuestos a traspasar. Somos tan orgullosos, testarudos, tercos y obstinados como los políticos que nos representan. Nuestros líderes son nuestro fiel reflejo y por eso no nos importa la repetición de elecciones ni la repetición de candidatos. Luego nos quejamos…