Editorial

Treguas en Siria: broma macabra

Sábado 30 de abril de 2016
La guerra en Siria se alza como uno de los conflictos bélicos más devastadores y que se ha cebado de manera especial en la población civil, sometida en muchos casos, no solo a cruentos bombardeos, sino a cercos inhumanos que la condenan a morir de hambre. Y si toda Siria ofrece un panorama dantesco, hay un lugar donde el infierno adquiere nombre propio: Alepo. La mayor y más poblada ciudad del país ha vuelto a sufrir una brutal escalada de ataques que en solo una semana ha causado más de doscientos civiles muertos, que se suman a miles y miles. En el colmo del horror, el hospital Al Quds, auspiciado por Médicos sin Fronteras, fue objetivo de los bombardeos con el resultado de casi una treintena de víctimas mortales, entre ellas varios niños y tres doctores, uno de los cuales era el último pediatra que quedaba en la llamada “ciudad mártir”.

Para más inri, la ofensiva del régimen de Damasco y de sus aliados rusos contra Alepo se produjo en medio de un aparentemente pactado alto el fuego. Acuerdos de tregua que en Siria son ya poco menos que una broma macabra, pues prácticamente nunca se cumplen. Precisamente antes del último ataque a Alepo, el mediador de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, había hecho un desesperado llamamiento a Obama y Putin para que intervinieran a favor del alto el fuego y se pudieran impulsar las conversaciones de Ginebra sobre el proceso de paz en Siria.

Una paz que parece cada vez más imposible: el mediador de la ONU se ha visto obligado a aplazar la fecha para reanudar las conversaciones. Y un proceso donde las treguas son papel mojado. Ahora Rusia dice que ha pactado una nueva tregua temporal con Estados Unidos, pero solo en dos frentes sirios: en Ghouta oriental, durante 24 horas, y en el norte de la provincia de Latakia, excluyéndose expresamente Alepo. Según parece, Estados Unidos propuso su inclusión, pero el Kremlin se negó en redondo. Alepo, que las fuerzas en conflicto en la contienda siria han convertido en el más encarnizado escenario de su lucha, es hoy un tablero de ajedrez con fichas humanas donde se juega una partida de muerte, en la que no se permite el menor respiro. La sangría siria no tiene ni siquiera tregua.

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