Lunes 09 de mayo de 2016
Pedro Sánchez y su equipo acusan a Podemos de encarnar “la izquierda más rancia y trasnochada”, tildándoles poco menos que de comunistas ultramontanos. Desde el PP, por su parte, no se cansan de repetir que Ciudadanos es un satélite del PSOE, argumento que repetirán a lo largo de toda la campaña.
Posiblemente, ambos tengan parte de razón en lo que dicen. Ocurre que después del 26 de junio, ni PP ni PSOE van a tener mayoría suficiente como para formar gobierno en solitario, y tendrán que mirar a otros partidos: Podemos y Ciudadanos. Ya se vio durante la última legislatura fallida, con declaraciones muy gruesas un día y al siguiente justo las contrarias.
Son este tipo de cuestiones las que provocan el justificado desafecto que la ciudadanía profesa a la clase política. Más le vale a Sánchez y Rajoy hacer un ejercicio de continencia verbal hacia quienes van a ser sus potenciales aliados. En el caso de Rajoy, la contradicción es particularmente gruesa, porque no hay día que no predique la “gran coalición” con el PSOE, al tiempo que acusa a Ciudadanos de pactar con los socialistas. En todo caso, al electorado le costará entender que mañana se pacte con quien hoy encarnaba todos los males.
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