Cultura

Feria de San Isidro. Otra tarde en la que faltó toro en la fiesta madrileña

FERIA DE SAN ISIDRO 2016

Álvaro Ignacio Muñoz Cardona | Martes 17 de mayo de 2016

Decepcionó la ganadería, muy esperada en Madrid por su gran trayectoria. No obstante echó un toro bueno, el tercero, de nombre Holandero que permitió a Juan del Álamo cortar su octava oreja en esta plaza.



PLAZA DE TOROS LAS VENTAS

TOROS

6 Toros de Pedraza de Yeltes, de origen Domecq. Nobles y sosos. Bueno el 3º.

TOREROS:

Manuel ESCRIBANO (Azul Rey y oro): Estocada –Ovación-. Estocada y descabello -

Juan Del ÁLAMO (ultramar y oro): Estocada –OREJA-. Estocada – Silencio-.

Juan LEAL (grana y oro): Pinchazos y Estocada- Silencio-. Pinchazo y estocada – Ovación-.

INCIDENCIAS:

Feria de San Isidro. Tarde agradable. Corrida de la Asociación de la Prensa. 2/3 de entrada.

El primero de la tarde correspondió a Juan Leal, que confirmaba la alternativa, y no dejó al torero de Arles lucirse con el capote hasta el quite por tafalleras. En banderillas hubo un poco de desconcierto. Tras la ceremonia sobrecogió al público en una colada terrorífica en los medios al tratar de pasarse el toro por la espalda. El toro pasaba por allí, sin ningún interés en emocionar a nadie lo cual dificultó que el trasteo del francés tuviera repercusión. Sólo las coladas y la exposición del torero trascendieron. Aviso.

Manuel Escribano se fue a portagayola a recibir a su primero. La salida fue contraria pero Escribano aguantó y luego dio otra larga cambiada en el tercio. El toro fue protestado y tampoco mostró mucho interés por acudir al capote de los toreros. Del Álamo quitó por chicuelinas y una gran media verónica. Con las banderillas fue aplaudido. Con la muleta bajó las manos, el toro tenía calidad pero le faltaba algo de pimienta. Escribano se cruzó para intentar el natural pero no había trascendencia en las embestidas.

El salmantino Juan del Álamo sorteó a Holandero, protestado, basto y feo, y que tampoco permitió el toreo con el capote hasta las suaves chicuelinas con que Escribano realizó el quite. En la muleta del torero salmantino el toro fue pronto y humilló en cada suave derechazo. Cohabitaron los muletazos poderosos y de mano baja con temple y clasicismo con unas embestidas interesantes. Por la izquierda una tanda “despatarrada” y rematada con tres trincherillas y el del desdén conectaron con el respetable. Por la derecha subió el tono y el calor de los muletazos sobre todo con uno de pecho. El toro embestía con calidad y transmisión y el torero le planteaba una faena acorde a sus condiciones. Hizo un alarde al pasárselo por la espalda y enganchar con un derechazo templado. Bernadinas y uno de pecho hasta la hombrera contraria. La suerte suprema bien ejecutada. Oreja muy merecida.

Escribano volvió a ponerse de hinojos en la puerta de toriles. El toro esperó y volvió a meterse en los chiqueros. Se mantuvo del de Gerena en su sitio. Volvió el toro se le plantó delante, mirando y yéndose a dar la vuelta a la plaza en sentido contrario. Lo saludó Escribano a la verónica sin más. Romaneó el toro en el peto, encelado. Tomó las banderillas Manuel, los dos primeros cuarteando, el tercero quebrando la embestida y clavando al violín, arrancó palmas. Con la muleta el toro empezó mejor y permitió una serie de derechazos lentos y templados. Eso fue todo, en la segunda tanda el toro volvió al que ya habíamos visto, la cara alta y el tranco borriquero. Por la izquierda además calamocheando y quedándose corto.

Juan del Álamo salió a recibir al quinto, alto y largo como un tren, y lo saludó con verónicas por ambos pitones y una media ya en el tercio. Metió los riñones en el peto pero le costó ir al segundo encuentro con el picador. En banderillas el toro puso la cara por las nubes. Había que apostar para poder alcanzar esa puerta objeto del deseo por eso brindó al público. Se salió para los medios con elegancia y sin dejarse tocar la muleta. El toro no humillaba nada, siempre con la vista por encima del estaquillador. El torero salmantino le hacía las cosas bien, pero no se llegaba a conectar con el tendido. Lo probó con la zurda, cruzándose, pero la embestida era la misma y así no se puede.

Salía el sexto y no hubo quien le diera un capotazo emocionante. Con la muleta Leal se puso de rodillas en el centro del ruedo. Valientes muletazos que conectaron con los espectadores. Y de pie lo intentó pero el toro duró poco, apenas nada, y todo quedó en un intento de agradar por parte del torero. Se dio un arrimón que llegó al tendido, se metió literalmente entre los pitones que le llegaban a la barba. Al entrar con la espada recibió un pitonazo en el pecho.

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