“Hay que tener nostalgia del futuro. El pasado ya nos lo hemos comido”.Nunca mejor dicho, porque tanto la música del grupo Triana como la película Todo es de color son obras nostálgicas del futuro, son para el futuro. Apenas hace unos días, el jueves 20 de mayo, el director Gonzalo García Pelayo brindó al público su nueva obra cinematográfica. Todo es de color es una pieza digna de ocupar un excelso lugar entre las películas de este gran director de cine. Todo es de color es, como Manuela, Rocío y José, Frente al mar, Alegrías de Cádiz una gran obra de arte.
El director y su equipo consiguen que el espectador no sólo esté viendo la película, sino que esté viviéndola. La aparente sencillez de este relato en imágenes invita al espectador a vivir la música del grupoTriana junto con los protagonistas. Uno puede estar en acuerdo o en desacuerdo con las experiencias, las actitudes, las ideas, pueden gustarle o no los personajes que aparecen allí, pero lo que no puede es dejar de acompañarlos hasta el final de la proyección. El espectador vive su propia experiencia del poder transformador que pueda tener la música. No hay nada premeditado. No hay imposición. Parece que la cámara retrató el libre transcurso de la vida, captó lo que hay sin tratar de reconstruir lo que se fue ni inventar lo que no pudo ser. El director es un espectador más y, a la vez, es algo más… Es un artista que con su mirada perspicaz escoge las imágenes y escenas más impactantes. El arco iris sobre el Campo de Criptana, por fin, vence el hechizo quijotesco y convierte a los “gigantes” en los molinos de viento.
A diferencia de los documentales dedicados a los artistas que retratan al protagonista a través de numerosas entrevistas con las personas que le conocieron, Todo es de color va al grano: muestra la obra, es decir, la música del grupo Triana. Las canciones de flamenco-rock es un acompañamiento constante de las imágenes y de las escenas. El verso relata con nitidez lo que sucede en la pantalla. Cada uno es hijo de sus obras, nos dice Miguel de Cervantes, y Gonzalo García Pelayo optó por darnos a conocer el grupo musical, precisamente, a través de lo que ellos hicieron: crearon un centauro musical, un bello centauro, llamado un rock andaluz. El retrato de ese centauro está en Triana. ¿Qué vigencia tiene este género? ¿Quedará como una página más de la historia del flamenco o, quizá, pueda significar algo más? La respuesta es genial: encontrar a una criatura perdida, la protagonista Mar, que no sabe a qué agarrarse frente al vacío que la devoraba por dentro. Un encuentro providencial con un grupo de personas que honraba la memoria de Jesús de la Rosa y Tele Palacios, cambian su vida. Mejor dicho, la música, hecha experiencia vital, la transforma a ella:
Quiero contarte, niña,
cómo cambia el sentido de las cosas…
Esto es lo que cuenta Todo es de color. Una película para volver a verla.