Editorial

Los okupas de Ada Colau

EDITORIAL

Martes 24 de mayo de 2016

El desalojo de un edifico okupado en Barcelona la madrugada del pasado lunes sigue generando polémica. Ayer mismo, los diputados de la CUP en el Parlament se negaban a debatir los presupuestos “en señal de protesta por la actuación de los mossos”, mientras que desde el ayuntamiento, Ada Colau echaba balones fuera.

En Madrid, Barcelona, Cádiz y Valencia sigue habiendo desalojos, por más que sus alcaldes antisistema prometieran pararlos. Más que nada, porque en un estado de derecho este tipo de actuaciones se llevan a cabo siempre por orden judicial, sin ingerencias de otra índole. Sí tiene razón, en cambio, Ada Colau al acusar a su antecesor en el cargo -el convergente Xavier Trías-, de haber pagado para evitar un conflicto.

Efectivamente, siendo acalde, Trías ordenó pagar con dinero municipal el alquiler del edificio para evitar así desahuciar a los okupas. Por despropósitos así, los partidos tradicionales han ido perdiendo poder en favor de radicales como Ada Colau. Sin embargo, ahora la alcaldesa debe preservar el orden público -en lugar de alterarlo, como ha hecho siempre-, y es ahí donde ni ella ni los suyos se sienten cómodos. Pero es lo que corresponde: un regidor municipal debe hacer valer la ley frente a quienes rompen el mobiliario urbano, agreden a la policía y ocupan propiedades privadas. Lo contrario no sólo sería dejación de funciones, sino incluso prevaricación.

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