No es la primera vez que mi grafía ocupa renglones sobre este tema. Resulta esperanzador para algunos, mientras que para otros es posible que sintamos escalofríos. Uno trata de leer ciencia por aquello de la autoestima, ya saben, no sentirse solo ante lo desconocido, más que nada porque uno pone la televisión y lo que dan en llamar actualidad informativa resulta un peñazo de consideración.
Confieso que hoy en día lo de ser espectador de la pequeña pantalla tiene mérito. Gracias al mando a distancia uno tonifica las horas de verlo todo y no ver nada. Creo que en eso radica tener en casa una pantalla muy grande y poco más. Sin embargo, leer cuestiones de ciencia, como les digo, va mucho más lejos en pretensiones, y claro, descubres lo último para no morir jamás. Así como suena.
Lo de morirse no se lo tomen ustedes como un fracaso personal, sabido es que se trata de una tradición que viene de antiguo, aunque el ser humano sea un animal de costumbres lo cierto es que este tipo de noticias no dejan a casi nadie indiferente. En los EEUU y en la India ya se trabaja con “The ReAnima Project” un experimento que cuenta con el permiso de los Institutos Nacionales de Salud de ambos países. En sentido literal les diré que se trata de una fórmula para devolver los muertos a la vida; así tal cual. Al parecer una compañía estadounidense de biotecnología está intentando la manera de regenerar cerebros de personas en estado de muerte clínica, es decir, lo que podríamos llamar “la conquista del ciclo eterno de la vida”.
¿Y a partir de ahora, qué?, - nos preguntaremos. Pues miren ustedes, yo seguiría escribiendo mi artículo como cada miércoles y ustedes leyéndolos. No cabe otra. El atractivo de vivir para siempre, lejos de flirtear con otros pormenores, vendría a significar que perderíamos ese idilio que ahora tenemos con el tiempo; o sea, nos daría igual ciento que ochenta a la hora de hacer proyectos. Sabido es que la edad no perdona y con ello lo de hacer cosas en función de la única oportunidad que nos otorga la vida misma; de manera que una inmortalidad traería consigo estar en plena rotación sobre si mismos continuamente. Esto a simple vista me parece una simpleza.
A mí este experimento me parece un alarde tenebroso, que quieren que les diga. Yo soy más de nacer y hacer cosas que vivir siempre y no hacer nada, porque si ahora que somos algo más de 7.000 millones de pobladores y tenemos los problemas que tenemos, fíjense ustedes el no morirse nadie y que siguiera aumentando el parque móvil. En nada de tiempo tendríamos que vivir subidos a los árboles, en literas o en alta mar, otra cosa se antoja muy complicado.
Ya sé que vivir a tiempo parcial puede ser una canallada, pero es lo que hay. A mí me preocupa que siendo inmortales tuviera que seguir pagando derramas extraordinarias en mi comunidad de vecinos, por poner un ejemplo. Y si al ministro en funciones señor Montoro le cayera esta breva, ya me dirán ustedes. Además el problema de la superpoblación haría imposible ir a cualquier lugar y encontrar tranquilidad. Supongo que Benidorm seguiría siendo uno de los destinos más deseados y el IMSERSO se volvería incapaz de sufragar tanto espesor por metro cuadrado.
La verdad es que este tipo de noticias hay que tomarlas con mucha cautela, es más, algunos medios deberían silenciarlo. Crea ansiedad en la población y no es aconsejable, pues si ese día llega, que llegará, y cuando el laboratorio bioquímico ponga a la venta la pócima milagrosa, el canibalismo se instalará entre nosotros y ríanse de las listas de espera de la Seguridad Social para operarse de cataratas hoy en día.
En lo laboral estoy convencido de la pérdida de capacidad para el emprendimiento. Como les dije antes, si ahora siendo alrededor de 7.500 millones de habitantes y subiendo, no tenemos cabida en aspiraciones de futuro, piensen cuando el reloj biológico de la población mundial aumente sin la contrapartida de los fallecidos. Será entonces cuando el paro se convertirá en una virtud infusa al servicio de la nueva orden inmortal para servir en, vayan ustedes a saber, qué clase de proteína alimentaria. De tal manera que el excedente humano pasará a ser un simple y necesario producto manufacturado.
En fin, permitan un consejo, vivan hoy como si este fuera el primer gran día de su propio nacimiento. Mañana, a lo mejor, nos sorprenden con la noticia de que lo eterno está en nosotros mismos, en nuestro interior y en la oportunidad de ser felices. Es lo que tiene estar vivo al día de hoy. En lo que a mí respecta, un placer tenerles a ustedes cada miércoles.