Opinión

Día Mundial contra el trabajo infantil

Viernes 13 de junio de 2008
Este año, el 12 de junio, Día Mundial contra el trabajo infantil, está dedicado a la erradicación del trabajo infantil en la agricultura. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la agricultura constituye el sector donde se concentra el mayor número de niños, casi el 70 por ciento de los que trabajan. En un informe del mismo organismo internacional, se afirma que más de 132 millones de niños entre 5 y 14 años de edad trabajan cosechando, plantando y cuidando el ganado. En muchos países del mundo, se aprecia la mano de obra infantil en cuanto se le califica como “obediente, barata y no organizada”; a millones de niños les toca ocuparse de las actividades más duras y peligrosas. Según UNICEF, en América Latina, las peores formas de trabajo, definidas como aquellas que “someten a los menores a formas de esclavitud, a potenciales abusos sexuales, a peligros graves y a posibles enfermedades”, son desarrolladas principalmente por niños. Además, en términos de lesiones y muertes relacionadas con el trabajo, la agricultura constituye uno de los tres sectores laborales más peligrosos (después de la minería y de la construcción).

A través del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC), la OIT está desarrollando una cooperación activa con grandes organizaciones internacionales relacionadas con la agricultura, como la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). Debido a los estrechos contactos de estos organismos internacionales con los órganos nacionales, el objetivo de esta colaboración es erradicar el trabajo infantil de la agricultura, esperando procurar un real impacto en la comunidad internacional.

Desde su primera celebración en el año 2002, el Día Mundial contra el Trabajo Infantil se ha convertido en una ocasión para subrayar el compromiso internacional en un asunto tan delicado y al mismo tiempo, representa una oportunidad para reforzar la voluntad política internacional de acabar con esto. La gravedad del problema obliga al planteamiento de acciones mundiales comunes para su eliminación. En primer lugar, habrá que sensibilizar a la gente del tercer mundo sobre la necesidad de luchar en contra del trabajo infantil, desmintiendo la percepción que constituya algo beneficioso. El trabajo infantil perjudica el bienestar de los niños, afecta su educación y calidad de vida futura. La respuesta más acertada para luchar contra el trabajo infantil es la educación: las largas horas trascurrida en el campo, privan a los niños de adquirir una educación que podría sacarlos de la pobreza en el futuro. La formación y la instrucción son las claves de un futuro mejor.

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