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Groenlandia, más cerca de su independencia de Dinamarca

mayor autonomía

Viernes 13 de junio de 2008
El primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, y el presidente autonómico de Groenlandia, Hans Enoksen, firmaron hoy un acuerdo para ampliar al máximo la autonomía de este territorio bajo soberanía de Dinamarca y que sienta las bases para una hipotética independencia total.

El acuerdo será votado en referendo por los groenlandeses el próximo 25 de noviembre, y se espera que entre en vigor el 21 de junio de 2009, coincidiendo con el día nacional de Groenlandia.

El nuevo pacto permitirá a Groenlandia asumir competencias en el área policial y jurídica, de modo que Copenhague sólo decidirá sobre seguridad y política exterior.

Groenlandia seguirá recibiendo una subvención anual de las autoridades danesas de 3.200 millones de coronas (429 millones de euros), pero se verá reducida gradualmente en función de los eventuales ingresos que obtenga por la venta de petróleo.

Este último punto ha sido el más conflictivo del acuerdo y el que ha provocado un retraso de más de un año en el trabajo de una comisión mixta creada por ambos gobiernos para alcanzar un nuevo pacto, ya que se estima que bajo el suelo groenlandés podría encontrarse una de las principales reservas de crudo mundiales.

El acuerdo establece que Groenlandia puede llegar a ser un Estado soberano, si sus habitantes así lo deciden en una consulta popular.

Groenlandia, la isla más grande del mundo con 2 millones de kilómetros cuadrados, aunque sólo el 15% de la superficie no está helada, tiene 56.000 habitantes -la mayoría inuitas-, y una economía dependiente de la subvención anual de Copenhague.

Desde 1979 goza de estatuto de autonomía, que le da competencias en educación, política social y fiscal, cultura e infraestructuras.

Al igual que el otro territorio autonómico danés, las Islas Feroe, Groenlandia tiene un gobierno y un parlamento propios y dos representantes en el Congreso de Dinamarca, aunque a diferencia de aquéllas sí estuvo en la UE, hasta que en 1985, tras un referéndum, se convirtió en el único territorio en abandonarla.

Rasmussen rechazó hoy pedir disculpas a los inuitas que fueron obligados a abandonar sus aldeas durante el proceso de modernización y concentración de la población llevado a cabo por Copenhague en la década de los años 60, tal como había reclamado antes Enoksen.

Ese proceso generó graves problemas en la sociedad groenlandesa, afectada por altos índices de suicidio, alcoholismo y abusos sexuales.

"Dinamarca y los daneses no tienen nada de que avergonzarse, al contrario. Dinamarca ha realizado una tarea fantástica y generosa para desarrollar la sociedad groenlandesa. Estamos orgullosos de ello, podría servirle de ejemplo a otros", afirmó Rasmussen.

El Gobierno danés sí pidió perdón hace años a los habitantes del poblado de Thule, desplazados a otro lugar en la década de 1950 para la construcción de una base militar estadounidense.

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