Opinión

Encanallamiento político

TRIBUNA

Agapito Maestre | Miércoles 08 de junio de 2016

Recuerdo que hace algo más de año y medio me preguntó por Podemos mi amigo José Luis Garci, delante de Torres Dulce, Herrero e Inocencio Arias. Le di mi opinión, mi análisis de este partido, que poco más tarde escribí en un libro: tendrán buenos resultados electorales, devorarán a IU y, más tarde, acabarán adelantando al PSOE. Me miraron de modo escéptico y Arias, el diplomático de carrera, me dijo que estaba no sólo en total desacuerdo conmigo, sino que yo era poco menos que un insensato al mantener ese diagnóstico. Le sonreí y me retiré a mis asuntos. Era mi filosófica respuesta a quien confundía su posición política con su destrabado análisis.

No creo sin embargo que Arias sea el único, ni por supuesto el peor, que ejerce el periodismo confundiendo análisis de la política y toma de posición política en un sistema democrático. Es solo un ejemplo y, desde luego, no el peor, insisto, del periodismo dominante en España. Arias ejerce en La Razón, 13TV, la COPE y allí donde lo llaman un digno y sosegado periodismo; trata de poner razón donde los más imponen vocerío, pero, cuando hablan de Podemos, se pone nervioso o, al menos, conmigo se puso nervioso. Pues, querido lector, en eso estamos. Son muchos los que están de los nervios ante Podemos. Tan enervados están muchos periodistas que nos acercamos de modo peligroso al encanallamiento de la vida política: o se está con Podemos o con el PP y al resto que le parta un rayo. Terrible.

Entiendo por encanallamiento político hacer lo contrario de lo que nos indica el deber moral o, mejor dicho, profesional. Callarse en una asamblea política de un partido, cuando se nos exige tomar partido por una opción, es un vicio del político. Hacer propaganda política, cuando se nos pide en un aula universitaria que estudiemos un fenómeno político, es una depravación del profesor. Que un periodista diga en su medio de comunicación que el PP y el PSOE no dan alas a Podemos, cuando todos comprobamos que el Gobierno les ofrece todo tipo de ayudas para su promoción y el PSOE ha permitido su llegada a los ayuntamientos de España, es una forma de encanallar, viciar, falsificar y, en fin, depravar la vida política.

Pues en eso estamos: el encanallamiento de la vida política es la normalidad en los medios de comunicación. Es una excepción hallar un relato objetivo de la realidad política. La confusión entre las tomas de posición política de un periodista y sus análisis de los partidos políticos empiezan a ser alarmantes en España. No es necesario ver la 13TV o la Sexta para saber qué van a defender unos y otros. La argumentación casi ha desaparecido de las tertulias políticas. Todo ha quedado reducido al insulto y la toma de posición política. Aunque hay algo peor, es el cachondeito de todos son muy “güenos” y yo me los llevo a la saca. Ya sé, ya sé que la cosa es dura de digerir y nadie quiere hacerse responsable de la degradación. Pero, por favor, no lo olviden: Podemos no es causa de nada. Es el efecto que nos han traído el PSOE y el PP. No estigmaticen a Podemos. Estúdienlo. Y así no se llevarán sorpresas.

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