Pedro Sánchez tropieza de nuevo. No me siento cómodo viendo a De Gea como portero de la selección. Para captar votos femeninos debe haber otras fórmulas que no acarreen perderlos en aluvión a la par que fulminen de un puntapié la presunción de inocencia de nuestro guardameta. El socialista mete la pata otra vez marcándose un gol en propia meta; nuevamente se equivoca de adversario. No soy yo, Pedro, tu adversario es Rajoy, volvió Pablo Iglesias a hundir a Sánchez como ya hiciera con Pedro, tú mandas poco en tu partido. No es De Gea, Pedro, tu adversario es el balón, ese objeto de deseo que todo portero adora tenerlo en sus manos. El balón carece de ideología fija. Tan pronto bota socialdemócrata, que rebota comunista, para ir a estrellarse en el larguero describiendo una filigrana conservadora y situarse en el centro del terreno de juego como si fuera liberal. Parafraseando a Bibiana la científica, el esférico sin llegar a ser humano, parece un ser vivo de género masculino (balón, esférico, cuero), y a la vez femenino (pelota, bola, vieja, al decir de Di Stefano). Desenfrenado y de vida licenciosa, no se casa con nadie y con todos; lo mismo besa las mallas de un combinado que al minuto siguiente se mece en las de otro. De actitud ligera de cascos demuestra a las claras que es bisexual. Su tremenda y bella redondez facilita que le dé a todo, a derecha y a izquierda, arriba y abajo, delante y detrás.
Cuando resulta muy difícil meter en cintura al balón, lo mejor es despejarlo. Quien parece llevar toda una vida despejando balones es Cañizares, Arzobispo de Valencia, homónimo de aquél portero de Puertollano que defendió, como actualmente De Gea, la portería nacional. Como prelado de una Iglesia católica que ya derrotó a dos imperios, el romano y el soviético, Cañizares sigue viendo imperios ante los que defender a su grey. Es su deber y también su derecho. Lo tiene toda la jerarquía eclesiástica en una democracia: libertad religiosa. Cuando otro obispo en uso de su libertad de expresión (la misma que ampara a Charlie Hebdo), tachó al PP de ser una estructura de pecado y un siervo del imperialismo transnacional neocapitalista, (los imperios siempre contra Dios), nadie reprobó públicamente al purpurado ni presentó denuncia ante la Fiscalía. Cañizares como verdadero católico sabe descubrir con amor al prójimo que no se parece a él. Quizás debiera decir de otra manera lo que dice, pero en una democracia tiene derecho a orientar moralmente a sus fieles sin que nadie pueda acallar su voz ni negar a la Iglesia la defensa de sus enseñanzas e instituciones. El laicismo es la desventura de Europa. Pero ya tendrán tiempo los malaventurados albañiles de la Europa actual de darse cuenta de que sus arcos se están construyendo sin claves. Y mira que en la Eurocopa abundan los buenos arqueros: De Gea (España), Lloris (Francia), Neuer (Alemania), Courtois (Bélgica), Buffon (Italia)…Y Oblak.