Editorial

La voluntad de pactos de Ciudadanos tiene sus límites

Lunes 20 de junio de 2016
Ciudadanos ha demostrado con creces, en palabras y con hechos, su voluntad de pactar con el PP y con el PSOE. Es evidente que rechaza la polarización de la política española, el frentismo y el “guerracivilismo” de “rojos y azules”, buscando hacerse con un espacio de centro liberal que sea comodín para una política de acuerdos. Según ellos, eso es lo que permitiría construir “una gran coalición” y tener un gobierno estable, al par de reformista.

Sin embargo, su voluntad de consenso y pactos tiene sus límites. Como partido de centro, liberal y moderado, Rivera rechazó en la pasada legislatura el apoyo a cualquier gobierno con Podemos y su decidida defensa de la soberanía nacional. En este sentido, sus declaraciones y acciones, con su viaje a Venezuela de apoyo a los presos políticos no puede ser más clara. Por otra parte, su voluntad de pactar con el Partido Popular tiene el límite de la corrupción y su voluntad de regeneración. Y no considera que Rajoy pueda encabezar una política de regeneración ni dentro del partido ni fuera del PP en el gobierno.

Pactos, si, pero –advierte Rivera- “no vamos a ser comparsas ni de los populistas ni de los corruptos”. Una actitud que puede entenderse y que quizá pudiera tener un apoyo mayoritario, si se preguntara a los ciudadanos. Pero, es más fácil de expresar que de vender a un electorado, moderado y centrista, pero acosado por los extremos en función del voto útil. Tampoco resulta fácil, ni siquiera convincente, ser equidistante.

Durante el debate, Rivera mencionó a Bárcenas reiteradamente, y puso el foco de la corrupción únicamente en el Partido Popular, olvidándose del PSOE. No citó una sola vez el caso de los ERE, al igual que pasó por alto otros muchos casos como los que implican a los socialistas extremeños y asturianos. Ciudadanos apoya a Susana Díaz en Andalucía, con un nivel de exigencia muchísimo menor que el que mantiene con Cristina Cifuentes en Madrid. De hecho, multitud de investigados siguen en su puesto en la Junta de Andalucía con la aquiescencia de Rivera. Y eso es algo que no se explica sólo con oratoria.

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