Opinión

Los de Podemos se fueron a la piscina

TRIBUNA

Emilio Arnao | Martes 28 de junio de 2016

En primer lugar mi más cordial enhorabuena a los votantes del Partido Popular, y, en su extensión diafragmática, a Rajoy y a todo su equipo de campaña. El rajonismo realizó una campaña humilde, de calle en calle, de mano en mano, con alcachofas y toda la hostia. Les ha salido bien, pues Rajoy, en las teles, ha salido como un hombre afable, cariñoso, amable, deportista, andador y toda la ristra de ajos. Pero yo me pregunto mientras me hago la pregunta: ¿qué ha pasado con Unidos Podemos? Yo lo sé y lo voy a decir aquí muy alto: que los podemitas prefirieron irse a las piscinas o a las playas -junio es el peor mes para organizar unas elecciones generales- creyendo que sin su voto se iba a realizar el ya famoso sorpasso. No fue así. La confianza o el deber de votar, como decía Albert Camus, es lo que esperas de los demás. Entonces, digo mientras voy diciendo: el deber de votar causó el apaleamiento de los iglesistas, los cuales se confiaron a la hora de emitir el voto. Pero la democracia se hace votando, no comprándose un bañador ceñido a la pelvis y lanzándose al Manzanares con patos y todo. Decía Charles Buxton que si no se cumplían los deberes se negaba la realización del ser placentero. No ha habido placer para los podemitas, todo lo contrario: un golpe de azada en la perilla y en el pelo al viento de Pablo Iglesias, quien salió más serio que una meretriz sin espectadores. Fracaso de Podemos y triunfo del liberalismo. Enhorabuena de nuevo.

Lo que está más claro que el vino del Lazarillo es que de nada sirven las encuestas demoscópicas ni los resultados a pie de urnas, los cuales daban el segundo puesto al iglesismo catalogando el sorpasso. Fueron pasando los porcentajes, minuto a minuto, tiempo a milenio, en tiempo real de televisión a radio e internet, y el resultado final dio una amplia solvencia para gobernar al Partido Popular.

Seguramente Rajoy no saldrá en la primera investidura, pues la aritmática no da, pero en segunda vuelta, donde cuentan los sies y los noes, saldrá Mariano como presidente de esta España hecha nogales quemados y con un crecimiento económico que no es del todo cierto, pues que Bruselas nos espera con la multa por no acceder Montoro al déficit contratado con los eurodiputados, por lo tanto esperamos más reformas estructurales, esto es, más recortes, y más corrupción. Ni siquiera la corrupción, que ahogaba al PP como se ahogó Ofelia en la obra de Shakespeares, ha sido óbice para desterrar al rajonismo. España es imprevisible. Estamos ante la Traviata de Verdi: “La done é movile”. Y así continuaremos con cuatro años más del Partido Popular que esperemos varíe sus estrategias de gobierno y configure velozmente medidas sociales para sortear esta hambruna que padece esta España Invertebrada tal y como la escribió mi admirado José Ortega y Gasset. Regresa la lactancia.