CRÓNICA RELIGIOSA
Rafael Ortega | Domingo 03 de julio de 2016
Como todos los años, el primer domingo del mes de julio... Por Rafael Ortega.
Como todos los años, el primer domingo del mes de julio, la Pastoral de la Carretera de la Conferencia Episcopal española celebra en la festividad de San Cristóbal la campaña en favor de la responsabilidad en el tráfico, para colaborar con tantas personas y organismos que se esfuerzan por mejorar el clima de buena convivencia entre los usuarios de nuestras carreteras. La Comisión Episcopal de Migraciones de la CEE, consciente de las dimensiones que el problema del tráfico había adquirido en nuestra sociedad, creó en octubre de 1967, la Dirección Nacional del Apostolado de la Carretera. Este organismo nació de “la necesidad explícita de evangelizar en un campo concreto, en este caso, el mundo del tráfico”.
La Pastoral de la Carretera es un servicio que la Iglesia ofrece para alentar el anuncio y la vivencia de la fe cristiana de los profesionales, conductores, peatones y viajeros, en el uso de la vía pública y de los vehículos, que están generando una nueva forma de convivencia y de relaciones humanas.
Este año bajo el título “Bienaventurados los misericordiosos”, ha hecho público un Mensaje firmado por José Sánchez, obispo emérito de Sigüenza-Guadalajara y Presidente del Departamento de Pastoral de la Carretera, en el que recuerda las obras de Misericordia, en este año jubilar, y nos dice : “A todos nos gusta que los demás sean misericordiosos, indulgentes, pacientes y comprensivos con nosotros, a pesar de nuestros fallos y faltas. Ello debe llevarnos a ser humildes, a reconocer que perfecto solo es Dios y a ser misericordiosos con los demás, si queremos alcanzar misericordia. En la carretera o en la calle, en el coche o como peatones, no podemos perder los modales y ser jueces inmisericordes con todos los que se cruzan en nuestro camino y hacen -o dejan de hacer- una maniobra o adoptan una actitud inadecuada. Todos hemos sido testigos, o protagonistas, alguna vez, de insultos o discusiones entre conductores por motivos, que, con un poco de paciencia, comprensión y educación, habrían quedado en nada”.
Esta semana hemos tenido, también, la alegría de la entrega de los Premios “Manos Unidas” a compañeros de profesión. Unos galardones que distinguen, desde hace más de 30 años, aquellos trabajos periodísticos cuya finalidad sea dar a conocer la realidad de los países más desfavorecidos del planeta. Con estos galardones, la ONG de la iglesia católica pretende plantarle cara al hambre -como el lema de su Campaña 57- desde la escuela y los medios de comunicación.
Clara Pardo, nueva presidenta de Manos Unidas, en su primer acto público tras su elección, ha querido agradecer a todos los asistentes su presencia al homenaje que cada año la organización realiza a los profesionales de los medios de comunicación “que mantienen viva la vocación de informar y denunciar unas realidades que, aunque lejanas a nosotros, son tan dolorosas e injustas como las que nos tocan más de cerca”.
El Premio Especial Manos Unidas en su tercera edición ha sido para nuestro querido compañero Julián del Olmo, sacerdote y periodista, director del programa de TVE “Pueblo de Dios”, que agradeció este reconocimiento e hizo un repaso de su historia con Manos Unidas, que comenzó hace ya más de 35 años y que se ha ido afianzando con el tiempo y con los viajes que ha llevado a cabo con la ONG de la Iglesia en España, para conocer las realidades y proyectos que se apoyan en casi 60 países.
En la categoría de Prensa, el jurado ha reconocido en su 36 edición el papel fundamental de los medios de comunicación en su labor de sensibilizar acerca de los desequilibrios Norte-Sur a los reportajes: "La escuela: semillero de Futuro"de Pau Mercé (seudónimo del periodista Joaquim Pujals), publicado en la revista GEO y "Otro terremoto en Haití: el hambre" de la malagueña Mª José Carmona, publicado en el Portal Planeta Futuro de elpais.es.
Este año, los ganadores de la I Edición del Premio Manos Unidas de Fotoperiodismo, , ha recaído en los fotoperiodistas Javier Carbajal y Juanjo Pérez Monclús de la agencia de reportajes OM Colectivo por una imagen que habla por sí sola tomada en el Valle del VRAEM, en Perú, comienzo de la nueva ruta del tráfico de cocaína, que transcurre desde el corazón del país andino hasta Cochabamba, en Bolivia. Los jóvenes fotoperiodistas aseguraron que "las victimas del narcotráfico con siempre las mas invisibles, como lo son otros graves problemas que de Perú, como el narcotráfico, minería y terrorismo, que siempre se quieren ocultar".
Además de estas categorías, como ejemplo de participación ciudadana y de lucha contra el hambre y la pobreza que se lleva a cabo en las escuelas, el concurso también ha contado con los trabajos de los más jóvenes, que recibieron su premio en las categorías de Relatos y de Carteles de niños y jóvenes. En las dos categorías han resultado curiosamente ganadores alumnos del mismo centro educativo: el CEIP de Castrelo de Miño, de la localidad de Astariz-Castrelo de Miño de Orense.
Felicidades a todos y en especial a Julián del Olmo y atentos a la carretera.
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