Guillermo Fernández Vara apuesta por la abstención del PSOE.
El exlíder del PSOE
Alfredo Pérez Rubalcaba ha definido al presidente del Gobierno en funciones como "el rey de la obviedad" y le ha exigido irónicamente que deje de decir cosas "sesudas" y se "remangue" y empiece a negociar con sus afines, aunque eso signifique ceder.
Rubalcaba ha hecho esa reflexión antes de impartir la conferencia extraordinaria "La química y la lucha contraterrorista", en los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid.
"¿
Cuándo el señor Rajoy va a dejar de decir obviedades? ¿Cuándo se va a poner a trabajar? Porque él es el que quiere ser presidente y el que, a tenor de los resultados, lo tiene más fácil", ha dicho en declaraciones a los medios.
Aunque celebrar unas terceras elecciones le parecería "muy mal", Rubalcaba no ha querido pronunciarse sobre el escenario que se abriría si finalmente no hay Gobierno: "
Si fracasa Rajoy, veremos a ver lo que pasa", ha señalado.
En cualquier caso, ha insistido en que ahora quien tiene que "
remangarse y ponerse a conseguir los votos" para su investidura es el líder del PP, Mariano Rajoy, porque tiene partidos en el Parlamento con mayor "cercanía" ideológica que el PSOE. La misma postura que la aprobada el pasado sábado en el Comité Federal del PSOE, de donde salió un "magnífico acuerdo", ha recalcado el exdirigente socialista.
También ha rechazado el llamamiento a la responsabilidad que hacen a los socialistas desde el PP y les ha recordado que hace unos meses "
había un pacto de legislatura con 130 diputados", los que sumaban PSOE y Ciudadanos, y ni Rajoy ni su partido hablaron de ejercer la responsabilidad y facilitar un gobierno.
"El PP llama a la responsabilidades de los demás y de la suya no", se ha quejado, antes de insistir en reclamar a Rajoy que se siente con partidos afines al PP y negocie, aunque eso suponga tener que rectificar "algunas cosas".
A este respecto, ha ironizado al indicar que en los quince días que han pasado desde las elecciones del 26J Rajoy "ha dicho cosas muy sesudas, como que es mejor que no haya terceras elecciones", o que los problemas de España son la economía y el terrorismo, entre otras, pero no ha hablado de contenido concreto para posibles pactos.
"Eso es lo que me encantaría (...) Espero ansioso a que el señor Rajoy diga algo, qué cosas va a cambiar", le ha emplazado con la advertencia de que, aunque ganó los comicios, sólo cuenta con 137 escaños, y hay una mayoría en el Congreso que "tiene políticas bien distintas" a las suyas.
Así las cosas, su criterio es que Rajoy tiene que explicar "qué está dispuesto a cambiar para ganar la votación (de investidura) y luego gobernar". "¿Qué va a cambiar, qué cosas va a hacer porque esto de ser el rey de la obviedad se le va a acabar?", ha avisado.
Sobre el resultado del PSOE el 26J, ha admitido que es "malo y punto", y ha anotado además que el líder socialista, Pedro Sánchez, lo ha reconocido así. No le asusta a Rubalcaba que haya distintas opiniones entre los "barones" sobre si el PSOE debería abstenerse o no, porque no son "clónicos", y ha hecho hincapié en que lo importante es que cuando llegue el momento de acordar la posición de partido se pongan de acuerdo y a partir de ahí todos defiendan lo mismo. "Cuando el Comité ha dicho una cosa, los socialistas, y yo me considero uno de ellos, tenemos la obligación de defenderlo", ha apostillado.
España está a tiempo de prevenir el yihadismo en segundas generaciones
"Prevenir, prevenir y prevenir". Es lo que haría el exministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba si ocupara esa cartera, convencido de que España está a tiempo de aprender de los errores de otros y tomar medidas para evitar la radicalización de segundas generaciones de inmigrantes.
Rubalcaba es químico y ha querido relacionar sus conocimientos en la materia con algunas cuestiones de la lucha antiterrorista, que hoy debe centrarse en el yihadismo, al que puede aplicársele el principio químico de la reactividad, ya que se trata de un terrorismo "muy reactivo, poco selectivo y que mata de forma indiscriminada", consiguiendo que la sociedad se aterrorice.
Dos frentes ha considerado claves Rubalcaba para afrontar esta amenaza. Uno de ellos,
internet, porque la red "en manos de truhanes" se ha convertido en un gran problema. "
El yihadismo sin la red es imposible de entender", porque es ahí donde se alfabetizan los radicales, donde se enrolan, donde aprender a hacer explosivos donde realizan grandes esfuerzos propagandísticos, ha dicho Rubalcaba, quien ha insistido en que la derrota del fanatismo tiene que producirse allí donde se genera el odio. También
ETA, ha recordado, llegó a entrar en la red, pero el Estado "lo hizo mejor, de forma más eficaz" y derrotó a la banda también en ese espacio virtual.
Un segundo frente, según se puede desprender de su exposición, es la
prevención de la radicalización, donde Rubalcaba cree que hay que incidir sin cortapisas. Porque, según ha hecho notar, España tiene una ventaja, y es que, con las segundas generaciones de inmigrantes ya entrando en la Universidad,
está a tiempo de aprender de los "errores" de otros países donde no han logrado frenar los procesos de radicalización de segundas y hasta terceras generaciones.
"Estamos a tiempo", ha enfatizado después de remitir las actuaciones en prevención al ámbito escolar y de resaltar la necesidad de socializar a todos los niños en una sociedad que será plural y mestiza. Así, ha rechazado algunas "tropelías" que se llevan a cabo, como dejar la escuela pública para los inmigrantes y la concertada para los españoles, ya que puede sembrar la "semilla de la división". En suma, "
tratar el terrorismo, es tratar las causas que llevan a alguien a ser terrorista".
Y en este tratamiento para la prevención España aún está retrasada y debe aplicarse en decidir qué hacer en el sistema escolar para que no pase como ha ocurrido en países como Francia o Reino Unido.
Respecto a las estrategias europeas para luchar contra el terrorismo yihadista, Rubalcaba ha apostado por la unidad política, como se ha hecho en España, y ha subrayado que, en general, las decisiones comunitarias en este asunto son las adecuadas, pero ha reconocido que se va "despacio".
Como despacio se ha ido en medidas como el registro aéreo de pasajeros y como se está yendo en intercambio de información, algo que el exministro del Interior con el gobierno socialista ha reconocido que es complicado, porque los servicios de información de los distintos países "no es fácil que cuenten todo".
No ha estado exento su discurso de anécdotas vividas durante los años que dirigió la lucha antiterrorista, donde tuvo claro que lo importante era demostrar que ETA no era imbatible, como quería hacer ver la banda. Una etapa en la que contó, tal y como ha reconocido, con mandos "espectacularmente buenos y maravillosos" en la Guardia Civil y en la Policía Nacional.
Y unos años en los que se combatió también a su entramado político, a Batasuna, que finalmente abandonó la violencia aunque nunca llegó a hacer autocrítica ni un "cuestionamiento moral" de las atrocidades de ETA.
Ha querido concluir su intervención con una reflexión optimista pese a las amenazas actuales y ha explicado que, a pesar de la inseguridad latente y subjetiva, los datos "son los que son" y en Europa morían por terrorismo entre 250 y 400 personas en la década de los 70, una cifra que se rebajó hasta los 200 en los 80 y que ahora se ha reducido salvo excepciones como el 11M.