Dos semanas y tres días después de las elecciones, Pedro Sánchez ha comunicado a Mariano Rajoy que “a día de hoy” el PSOE le dirá “no” en un posible debate de investidura.
Reconoce Sánchez, “como dije el 26J”, que Rajoy “ha sido quien ha ganado las elecciones” y, por eso “tiene la obligación de liderar las conversaciones con el resto de fuerzas parlamentarias”.
Pero, estima el secretario general socialista, “ya no tiene la mayoría absoluta y tiene que saber leer los resultados de manera completa”. Por eso, ha añadido, el PP “tiene el derecho, el deber y la obligación de articular una mayoría parlamentaria estable”, para lo que le emplaza a abrir “una negociación seria”.
“Votaremos en contra”, es la conclusión a la que ha llegado el líder socialista, que insta a su homólogo popular a contar “con sus aliados potenciales, y no con el PSOE” para recorrer el camino que le lleve de los 137 diputados que le han dado las urnas hasta los 176 de la mayoría necesaria para gobernar.
“Somos la alternativa”, ha vuelto a describir Sánchez, para quien los socialistas “siempre estarán en la solución”: el PSOE dará “lo mejor de sí mismo para desbloquear la situación” y que España pueda contar “cuanto antes” con un Ejecutivo estable.
Además, durante el encuentro, que ha durado una hora y cuarto, el líder socialista ha querido hacer ver a Rajoy que el diálogo sobre el que tiene que construir una mayoría “se tiene que basar en propuestas y no en amenazas y chantajes”.
Asimismo, ha mostrado su “plena disposición” para hablar, aunque con un matiz: “No vamos a negociar nada y vamos a dialogar todo”.
Poco antes del anuncio de Sánchez, y justo cuando comenzaba la reunión entre el líder socialista y el presidente del Gobierno en funciones, Rivera anunciaba que la Ejecutiva de C's ha decidido por unanimidad decir “no” a Rajoy en la primera votación de investidura a la que se someta y abstenerse en la segunda.
La confirmación llega un día después de la reunión que mantuvieron los líderes del Partido Popular y de Ciudadanos. La determinación naranja se ha adoptado ante la “tesitura” de escoger entre “lo malo y lo menos malo”. Ha sido una decisión "difícil", pero en la que toda la dirección ha estado de acuerdo: si han optado por ello, ha sido para no paralizar la legislatura, "desbloquear" la situación y permitir que España "se ponga en marcha".Cerrada esta primera ronda de contactos, son varios los partidos que han recibido un documento con una propuesta de Ejecutivo “moderada y abierta al diálogo y a los pactos” con el objetivo de comenzar la legislatura y lograr un Gobierno estable.
Los cimientos sobre los que se sustenta esa hoja de ruta escrita son los valores constitucionales y el consenso del proyecto europeo.
Este miércoles Rajoy ha vuelto a opinar que “el Gobierno debe constituirse a la mayor celeridad posible”, para lo que ha manifestado la conveniencia de que se pueda empezar a trabajar con normalidad “a finales de julio o principios de agosto”: las cuestiones que más apremian son el techo de gasto y los Presupuestos Generales del Estado para 2017.