bush verá a tony blair
Lunes 16 de junio de 2008
La presencia militar en Irak será, junto al programa nuclear iraní, uno de los asuntos principales en las conversaciones entre el primer ministro británico, Gordon Brown, y el presidente de EEUU, George W. Bush, llegado este domingo a Londres. Una entrevista concedida al diario londinense "The Observer" y publicada este domingo aseguraba que Bush advertirá a Brown contra cualquier intento de fijar un calendario para la retirada de las tropas británicas de Irak.
Tras reconocer que ambos países aliados quieren traer de vuelta a casa a sus tropas, el mandatario estadounidense, al que sólo quedan siete meses en la Casa Blanca, insistió en que esto sólo podría hacerse "basado en el éxito" de la operación. La Casa Blanca desmintió de inmediato las conclusiones de "The Observer".
En declaraciones a bordo del avión "Air Force One" que trasladaba a Bush a Londres desde París, el consejero de seguridad de la Casa Blanca, Stephen Hadley, negó tajantemente que existan diferencias políticas entre Washington y la capital británica. Según afirmó Hadley, tanto Bush como Brown "sólo creen en el regreso de las tropas tras haber alcanzado el éxito sobre el terreno". "Esta es la fórmula de EEUU y es la fórmula del Reino Unido", agregó el alto funcionario.
La semana pasada, un informe divulgado en Londres apuntaba la posibilidad de que el Reino Unido podría anunciar una retirada definitiva de sus 4.200 soldados de Irak para finales de año. Bush ha rechazado tajantemente a lo largo de todo su mandato fijar un calendario para la salida de las tropas estadounidenses. La posibilidad de una salida de las tropas británicas de Irak ha sido una constante desde la llegada al poder el año pasado de Brown, que pese a sus actitudes muy pro estadounidenses no ha conseguido forjar con Bush una relación tan cálida como la que tuvo su antecesor, Tony Blair.
Reunión con Blair y Brown
Bush se reunirá este lunes en Londres primero con Blair, en la actualidad enviado del Cuarteto para Oriente Medio, antes de ver a Brown. Hadley negó que exista distanciamiento entre los dos mandatarios y, aunque reconoció que "Brown tiene una personalidad distinta de Blair", EEUU y el Reino Unido, y ambos líderes entre sí, "tuvieron, tienen y tendrán una relación muy especial".
Según explicó Hadley, otro de los asuntos en el que Brown y Bush detendrán su atención será el programa nuclear iraní, después de que Teherán haya rechazado ayer el programa de incentivos que le proponía la comunidad internacional para renunciar al enriquecimiento de uranio. Bush ha dedicado buena parte de su gira de despedida por Europa a persuadir a los aliados de que apoyen un endurecimiento de las sanciones contra Teherán.
El funcionario ha insistido en que "hay un compromiso para mostrar a Irán que hay un camino adelante, pero también determinación de que si el régimen iraní rechaza la oferta... eso redundará en un mayor aislamiento del régimen y, lamentablemente, de su pueblo". Hadley añadió que, durante la gira, ha quedado claro "el compromiso y el consenso" de Europa de que "ése es el camino a seguir".
El presidente estadounidense llegó este domingo a Londres acompañado de su esposa, Laura. Inmediatamente se dirigió al castillo de Windsor, donde fue recibido por la reina Isabel II para un té ceremonial. Fue la segunda ocasión en que la soberana guiaba a un presidente estadounidense en una visita al castillo, incendiado en 1992 y cuya restauración se completó cinco años después. El domingo, el presidente estadounidense y su esposa, Laura, vestida con un traje color salmón, se desplazaron al número 10 de Downing Street para una cena de carácter social con Brown y su esposa, Sarah Macaulay. A su llegada, Bush saludó con apretón de manos a Brown y un beso en la mejilla a Macaulay antes de rodear a ambos con los brazos para posar ante los fotógrafos.
Mientras, en Whitehall, junto a Downing Street, se manifestaban entre 1.500 y 2.000 personas, según las cifras de la Policía, contra la visita del presidente estadounidense. La estancia de Bush en territorio británico se completará este lunes con una visita a Irlanda del Norte para conmemorar el décimo aniversario de los acuerdos de paz de Viernes Santo –en los que EEUU jugó un papel esencial– antes de emprender regreso a Washington.
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