Opinión

Sí al Gobierno ajustado a la aritmética

TRIBUNA

Antonio Agar | Miércoles 27 de julio de 2016

El panorama que se nos presenta en España para encontrar el hilo de Ariadna que nos permita salir del laberinto en los que estamos perdidos durante largos meses buscando la salida de formar una nueva legislatura, es cuando menos, peliagudo.

No hacía falta acudir a las profecías de Casandra para anticipar que tras el fracaso de las elecciones del Diciembre de 2015, la abstencióniba a jugar un papel relevante. El pueblo llano está desencantado con las noticias que de forma consuetudinaria se publican en los medios con nuevos casos de corrupción y más aún cuando casos sonados instruidos en los tribunales durante años, como los Gürtel, Bárcenas Pujol, Rodrigo Rato etc. se deslizan con la lentitud de un tren de mercancías por las vías judiciales conducidas por maquinistas que llevan además el freno de mano puesto; de tal suerte que el tiempo juega a su favor con sobreseimientos y resoluciones de sentencias no condenatorias por prescripción del delito.

Nadie es ignorante de que esta abultada abstención de votantes, favorece por la aplicación de la aberrante ley D´Hont el reparto de votos a los grandes partidos, según provincias y suscripciones en detrimento de las nuevas formaciones en liza.

El Sr. Rajoy reitera en sus apariciones públicas que el partido más votado es el que tiene todos los derechos a pilotar el gobierno, pero se encuentra con el muro infranqueable de no alcanzar la cifra de 176 diputados mínimos. En la reciente constitución de la mesa del congreso hay sospechas fundadas de pactos anti natura entre el PP con formaciones independentistas bien asignándoles puestos de privilegios de vicesecretarías y secretariados de primera, y otros proclives a favorecer grupos propios sin que dispongan del quorum necesario, que conllevaría notables subvenciones económicas.

Este tipo de argucias y artimañas, viene de lejos. Se le atribuye a Winston Churchill el aforismo :Politics makes strange bedfellows” – La política hace extraños compañeros de cama. Sin embargo esta cita la plagió el brillante estadista británico del ensayista norteamericano Charles Dudley Warren quien la acuñó hace dos siglos.

Sí señor Rajoy apliquemos la Aritmética en la constitución del gobierno.

Estaremos de acuerdo que lo primero que habría que atender son las voluntades de los electores teniendo presente los % de votos conseguido en las elecciones de tal suerte que todos estén representados en el gobierno.

Partiendo de la base para nuestro estudio se trate de formar un gabinete de 13 ministros más el Presidente de la Mesa de Congresos: Total 14 dirigentes que son relevantes en la elaboración de las leyes y en la representación y ejecución de los programas de gobierno.

Aplicamos la formula algebraica: % votos conseguidos x 14 : 100 = nº de ministros asignados.

El resultado de este cálculo nos daría la composición del siguiente gobierno:

PP ………………………. 33.03% de votantes x14 : 100 = 4.62 redondeamos en 5

PSOE ……………………. 22.66% “ “ 3,164 “ 3

UNIDOS/PODEMOS 21.10% “ “ 2.954 “ 3

CIUDADANOS ……… 13.05% “ “ 1.827 “ 2

ERC ……………………… 2.63% “ “ 0.368

CDC …………………….. 2.01% “ “ 0.281 )

EAJ-PNV ……………….. 1.20% “ “ 0.168 ) La representación de

EH-BILDU ……………. 0.77% “ “ 0.107 ) estos 5 coaliciones

C. CANARIAS…………. 0.33% “ “ 0.04 ) conllevaría un ministro

Es preciso subrayar:

Es de justicia que el Presidente del hipotético equipo de gobierno resultante en este análisis sea el del equipo más votado en este caso el Sr. Rajoy , pero lo que no puede pretender este partido es la de formar un gobierno monocolor por una razón evidente: No se respetaría los deseos volcados en las urnas por los ciudadanos. De esta forma cada grupo de ciudadanos tendrían un legítimo derecho de representación. El equipo de dirigentes conformaría un gobierno Arcoiris, de un pluralismo vivo y enriquecedor.

Sabemos que esta sugerencia no va a resolver las dificultades de gobernar. No deja de ser una democracia en la que hay que volcar todo el ingenio y el trabajo para mejorar la sociedad española; pero aquellos que han tomado la responsabilidad de gobernar están condenados a entenderse, fijando sus objetivos en resolver los problemas de la ciudadanía en general y no en los intereses de partido y mucho menos en los personales.

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