Opinión

Pokemon y Rajoy

TRIBUNA

Agapito Maestre | Lunes 01 de agosto de 2016

¿Qué es hoy España? Un cauce de palabrería. Un torrente de falsas palabras amenaza ese irregular zanjón hasta desbordarlo y anegarlo en un lodazal de miserias y engaños. ¿Quizá crean ustedes que esto que yo escribo es, a su vez, un conjunto de paparruchadas y palabras vacías? No descarto su creencia, pero me atrevo a responderles: El régimen constitucional de 1978 está al borde del abismo. No hay una sola institución en España que no esté cuestionada. El Estado es confundido permanentemente con el Gobierno y los Partidos son identificados con individuos ambiciosos. Las listas negras de periodistas y personajes críticos con la deriva del sistema funcionan con regularidad por las cloacas del poder. La persecución de la excelencia de los inteligentes, del individuo libre de las tramas burocráticas del Estado, es la principal misión de los poderosos. Y así suma y sigue… Todo es decadencia.

La última faena es la de un Presidente del Gobierno en funciones que juega a la ruleta rusa con la última institución, una vez eliminado por “decreto” el libro común de todos los españoles, la Historia de España, que nos queda para sobrevivir como sociedad: la Constitución. Aunque tambaleante y medio moribunda, la Constitución es el único símbolo sagrado que tenemos para mantenernos unidos como sociedad civilizada, pero el Presidente del Gobierno en funciones no se arredra a la hora de ponerla en cuestión ante el encargo que le ha hecho el Rey. Rajoy juega, sí, con el encargo del Jefe del Estado de presentarse en las Cortes para conseguir su investidura a la Presidencia del Ejecutivo. Bordeando el insulto a todos los españoles, es decir, a la Constitución que a todos nos representa, Rajoy ha declarado que solo se presentará a la investidura, si es para ganar… ¡El colmo!

No, esto no es el colmo, aún no hemos llegado al final; creo que Rajoy irá aún más lejos. Sabe bien qué tipo de sociedad pisa y humilla. Sabe bien que esa sociedad no hará nada contra él. Sabe bien que no hay “sociedad civil”, él se ha encargado de eliminar la poca que existía. Sin embargo, es nuestra responsabilidad preguntar: ¿Hay alguna esperanza de regeneración democrática en la famosa “sociedad civil”? Quizá. Pero, de momento, yo solo veo una muchedumbre que corre enloquecida detrás de un fantasma, Pokemon, sin conseguir cazarlo. La Puerta del Sol de Madrid, antiguo símbolo de lucha contra las múltiples formas de opresión, ha cedido su espacio para que un gentío cace marcianos. Así está España: todos estamos a la caza de algo que no existe. Terrible. Vivimos en un país de locos, imbéciles, que corren por playas y montañas, campos y ciudades, bares y las bibliotecas a la caza de Pokemon. Miles de seres humanos, en la Puerta del Sol de Madrid, cazando Pokemon o cómo se diga conforman la imagen perfecta de una sociedad desahuciada.

La dejadez ciudadana es total. El abandono de nuestro afán ciudadano, de presión sobre unos políticos que se ríen de todos nosotros, es objeto de burla en el mundo entero. La sociedad española se ha convertido definitivamente en un gentío. Nada.