El PSOE no confía en Rajoy. Votará contra la investidura del candidato del PP. Creo que tampoco Rajoy confía en sí mismo. Está muerto de miedo. Está desorientado. Está perdido, porque sabe que perderá la primera y la segunda votación de investidura y, además, puedeperder las elecciones del 25-D (por la simple treta de convocarlas ese día los votantes, incluso los suyos, lo despreciarán como político). Es la primera vez en su vida que perderá. Es la primera vez que irá a una sesión parlamentaria sabiendo el resultado de antemano. Es la primera vez que un Presidente del Gobierno en funciones se presenta a una investidura y será rechazado. Terrible.
Ponerse en la piel de este hombre es de las cosas más duras que nos pueden suceder, pero es menester que todos los españoles lo hagamos cuanto antes para no hacernos ilusiones ridículas sobre el porvenir de nuestro país. Conformar un Gobierno en estas circunstancias es solo un deseo sin ningún viso de realidad. Eso no lo digo yo. Son declaraciones de Rajoy. Y eso tenemos que repetirnos, sí, todos los españoles para no desviarnos de la realidad. Rajoy ha prestado su último servicio a los españoles. Ha levantado acta de la catastrófica situación política de España y ha dicho: “Yo no seré investido presidente del Gobierno de España”. Eso sólo es un deseo. Una quimera. No será investido. No alcanzará los votos necesarios para conformar un Gobierno. No habrá Gobierno en España
Reconocida la tragedia, Rajoy se ha sumido en el desconcierto más absoluto. Da manotazos al aire. La puerilidad domina su entorno. Es un juguete en mano de los dioses. No sabe qué hacer. No tiene iniciativas. No tiene nada qué decir para conseguir ser investido como presidente de Gobierno de España. Es digno de ser compadecido, porque no sabe vivir en el fracaso. Es lo peor que le puede suceder al ser humano. Son patéticas las declaraciones de Rajoy sobre su investidura. Tiene que ser trágico someterse a una sesión parlamentaria, a un acto político de tanta trascendencia, sin tener confianza en sí mismo y en su entorno. Conformar un Gobierno en estas circunstancias es solo un deseo sin ningún viso de realidad. Eso ha dicho Rajoy. Ha levantado acta de la realidad y se ha sumido en el desconcierto. No sabe qué hacer. No tiene iniciativas. No tiene nada qué decir para conseguir su investidura como presidente de Gobierno de España.
Cuando Rajoy declaró que no será investido, ya ha sido vencido. Ganó por escaso margen las elecciones del 26-J. No gestionó bien la victoria y ahora el fracaso le tiene atenazado. La dureza, la tenacidad y el alma escasa, condiciones importantes para dedicarse a tareas de gobierno, de su contrincante, de Pedro Sánchez, le han vencido antes de someterse al proceso de investidura. Son las mismas condiciones que él utilizara contra el anterior candidato a la Presidencia del Gobierno.