Editorial

Pedro Sánchez niega al PSOE

Martes 30 de agosto de 2016
Como era de prever, Pedro Sánchez ha transmitido a Rajoy en persona su negativa a apoyarle en la sesión de investidura. Nada nuevo, por otra parte, y todo indica que dicha negativa persistirá en la segunda votación. El líder socialista tildaba la reunión de “prescindible”, sin darse cuenta que él mismo se está haciendo merecedor de ese calificativo si continúa por la misma senda.

Cada día que pasa son más los socialistas anteriores al zapaterismo que piden a Sánchez que actúe con responsabilidad. Alfonso Guerra, sin ir más lejos, denunciaba no hace mucho la “contradicción” que supone oponerse a la investidura de Rajoy y, al mismo tiempo, no desear nuevas elecciones -“una cosa o la otra; ambas son contradictorias”-. Otro histórico, Joaquín Leguina, denunciaba a su vez que entre estas mismas hornadas del zapaterismo prácticamente nadie “ha trabajado por cuenta ajena”, en clara alusión a la cantidad de “políticos profesionales” que jamás han cotizado y que viven a costa de los cargos que les da el partido. Son estos mismos, mucho más cómodos junto a Podemos que a cualquier partido constitucionalista, los que ahora secundan la negativa de Sánchez.

Sin embargo, puede que estén negando a su vez un horizonte positivo para el propio PSOE. Las dos últimas elecciones han supuesto los peores resultados de la historia para el partido -y las ultimas aún más bajos que las de diciembre-. Enfrentarse, pues, a una tercera cita en las urnas no augura nada bueno para los socialistas. Y empecinarse en una negativa sistemática es perjudicial tanto para la gobernabilidad del país como para la imprescindible refundación del PSOE: un partido que tiene en su mano, con la abstención, facilitar la formación de un gobierno y la posibilidad de condicionarlo introduciendo muchas de las reformas que considera oportunas.

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