Opinión

Alemania nos avisa

TRIBUNA

Juan José Vijuesca | Miércoles 31 de agosto de 2016

El caso es esperar siempre a la vuelta de las vacaciones para darnos el disgusto. Es como si tratasen de pillarnos con las defensas fuera del Actimel, porque, a decir verdad, después de unos días sacándole brillo al colesterol, no hay quien remonte en ánimos al primer toque de diana. Y claro, hablando de dianas mira por donde la señora Merkel ha lanzado a los europeos una seria advertencia con su plan para grandes crisis.

Lo dicho, ha sido llegar y encontrarnos con la canciller alemana en plenitud de órdenes. Por un lado, la vuelta al servicio militar obligatorio; por otro, la recomendación de que los alemanes se provean de víveres y agua potable al menos para diez días. Esto, que a simple vista bien pudiera interpretarse como un simulacro, lo cierto es que apunta a unas medidas con mucho más de conflicto serio, que de otra cosa.

Y claro, a uno se le azuza el colon irritable cuanto menos. Ya no es volver a casa y encontrar que el fregadero no traga bien o que la cisterna del inodoro pierde agua e incluso que los niños miran con asco los libros escolares del curso en ciernes. No, nada de eso, esto es tener que cambiar de inmediato los planes de avituallamiento y hacer sin pausa una buena despensa para que los presuntos invasores no nos pillen con el trasero fuera de trincheras. Ahora bien, como no nos cuentan lo que en verdad sucede –que por otro lado tampoco es tan necesario- no descarten que los más jóvenes pasen de hacer el botellón a hacer la mili, así como suena; y los reservistas ya ni les cuento, de jugar a la petanca o viajar con el Imserso, pues a engrasar el arcabuz de cuando hicimos la instrucción allá en los Tercios de Flandes.

Confieso que me sorprende esta maniobra de ponerse en guardia avisando a la población para estar preparados ante un posible ataque, pero de confirmarse que no se trata de un capricho de la canciller, mucho me temo que conviene estar atentos por si el caballo de Troya a estas horas ya se pasea por nuestras ciudades y pueblos, porque esa es otra ¿Y si el enemigo ya estuviera infiltrado en la todavía llamada Europa?

Algo va a suceder, dicen los expertos alemanes. Y si lo dicen los que tienen el reconocimiento de la robustez habrá que presagiar que algo se avecina y nada bueno parece ser. Ya son ganas de ponernos en zozobra. Lo cierto es que llevamos una temporada que todo huele a catástrofe, no sé bien si porque la industria de la guerra quiere hacer caja mediante un ERE forzoso, o es que el gran poder terrenal está bajo los efectos del síndrome postvacacional y busca entretenimiento fácil.

Mala pinta tiene la orina del enfermo y además nosotros, los españoles, para mayor ultraje, seguimos sin gobierno estable que cuide de esta clase de situaciones, que ya es mala suerte tener que improvisar una movida de guerra sin padre ni madre. De manera que por el desgobierno que tenemos si nos invade el enemigo sería conveniente que en lo referido a España lo dejasen para más adelante; o sea, pedir un aplazamiento que digo yo no sería tan descabellado. De siempre las guerras han sido cosa de dos, pues eso, que si uno no quiere el otro queda a expensas. Yo no soy de hostilidades, es más, puestos a enfrentamientos me resulta inevitable el acordarme de Gila cuando parodiaba lo innecesario en eso de atacar o ser atacado sin previo aviso.

Hoy en día, que para cualquier trámite necesitas de antemano una cita, sino no eres nadie, pues imaginen para improvisar una guerra al uso con todo lo que eso acarrea. En fin, lo más terrible es que si Alemania nos avisa tomando medidas para grandes crisis como es el caso, quizás nosotros debamos estar muy atentos por aquello de “Cuando el río suena….” La cosa, no obstante, parece muy seria.