Economía

La deuda en España supone más del triple del PIB

se dispararán los impagos

Miércoles 18 de junio de 2008
Los bajos tipos de interés han favorecido un crecimiento de la deuda privada sin parangón en nuestra historia. Desde 2002, España ha experimentado un vertiginoso aumento de la deuda vida, que ha pasado de representar el 212 por ciento del PIB en 2002 al 344 por ciento en 2007. Dicho de otro modo, en 2002 necesitábamos aproximadamente 2 años, 1 mes y 14 días de nuestra producción para amortizar toda la deuda, mientras que a finales de 2007, precisábamos de 3 años, 5 meses y 11 días.

El Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana (OCE), en su informe Endeudamiento y capacidad del servicio de la deuda en España (1989-2007), analiza la evolución de la calidad de la deuda contraída por el sector privado español a lo largo de los últimos años.

Para ello, el OCE estudia la capacidad de servicio de la deuda viva a partir de la producción actual (PIB). Es decir, cuántos euros de renta genera la economía por cada euro de deuda existente. Así, una capacidad de servicio del 200 por ciento significa que producimos dos euros de PIB por cada euro de deuda y que, por tanto, con la mitad de la renta actual podemos retirar la totalidad de la deuda.

El informe indica una pérdida continuada de la capacidad de servicio de la deuda española, sobre todo, a partir de 2002, cuando va reduciéndose a ritmos del 8 por ciento anual. Desde 1989, la capacidad de servicio de la deuda ha caído del el 50,73 por ciento hasta el 29,05 por ciento (una reducción del 42,7 por ciento). Sin embargo, hay que diferenciar dos etapas: Desde 1989 hasta 2002, el servicio de la deuda experimenta un descenso medio anual del 0,51 por ciento, mientras que entre 2002 y 2007 la caída anual es del 7,7 por ciento (pasa del 45,6 por ciento al 28,2 por ciento).

Esta abrupta caída coincide con una época en la que los tipos de interés eran muy reducidos (inferiores al 3 por ciento), lo que incentivaba la creación de nueva deuda para acometer inversiones adicionales que, si bien presentaban un coste financiero muy bajo, también generaban un bajo valor añadido. De este modo, el informe advierte que, sobre todo, desde 2002 España dispara la creación de deuda de peor calidad y, por consiguiente, las malas inversiones, coincidiendo con el burbuja inmobiliaria (sobrevaloración de la vivienda).

De hecho, los sectores donde más cae la capacidad de servicio de la deuda son los servicios (en donde se incluyen las empresas inmobiliarias) y la construcción. Ambas actividades han emprendido a lo largo de los últimos años inversiones con un decreciente valor añadido, que sólo resultaban rentables gracias a unos tipos de interés artificialmente bajos.

La evolución claramente descendente de la capacidad de servicio de la deuda indica que se ha creado un gran porcentaje de deuda de mala calidad que en buena medida resultará impagada. Además, puede generalizarse diciendo que buena parte de esos impagos se observarán probablemente en sectores relacionados con la construcción y los servicios inmobiliarios.

Según el OCE, resulta imprescindible amortizar esta enorme cantidad de deuda viva para evitar la tan temida contracción crediticia (credit crunch). Esto objetivo sólo puede lograrse incrementando la renta disponible de los individuos mediante rebajas generales de impuestos y reducciones del gasto público.

Las rebajas fiscales no deben instrumentarse mediante déficit presupuestarios ya que ello equivale a incrementar la deuda pública, justo en un momento en el que el mayor problema es que ya existe un exceso de deuda impagable, según concluye el estudio.

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