Jueves 08 de septiembre de 2016
Por si a Nicolás Maduro le cupiera alguna duda del rechazo de su régimen por parte de la inmensa mayoría de los venezolanos, pudo comprobarlo en la última multitudinaria manifestación en la que Venezuela clamó por el revocatorio. De manera pacífica y sin caer en las provocaciones chavistas, los ciudadanos se echaron a la calle hartos de que el Consejo Nacional Electoral (CNE), controlado por el chavismo, esté mareando la perdiz con el objetivo de que ese revocatorio nunca se realice.
Muy significativa fue también la cacerolada con que los vecinos de la Isla Margarita recibieron a Maduro. Isla Margarita es uno de los lugares que sufre con más intensidad la falta de medicinas y alimentos de primera necesidad. Pero para aliviar las carencias a las que él mismo ha arrastrado a Venezuela, el mandatario bolivariano ha tomado represalias contra sus habitantes y les ha privado de la exigua bolsa de comida que el Gobierno entrega de vez en cuando mediante los Comités Locales de Abastecimiento.
La situación ha llegado en el país caribeño a un punto tan insostenible que Lilian Tintori, que está llevando a cabo una valiente labor a favor de todos los líderes opositores encarcelados, ha denunciado a Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional, acusándole de presuntos delitos de tortura y desapariciones. Sin duda, la Corte Penal Internacional no debería echar en saco roto esta denuncia e iniciar una investigación. La comunidad internacional ha de apoyar de manera decidida al pueblo venezolano, que no puede seguir padeciendo el “paraíso” chavista que quiere traer a España Unidos Podemos y sus satélites.
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