“Guindos dice que el PP le acosó por denunciar las ‘tarjetas black’”, titula El Mundo, con fotografía de portada para “Rato, ante el juez por ‘enchufar’ a su ex cuñado”. Gran peso también para una información de su equipo de investigación: “Hacienda concluye que Correa se lucró con la ‘connivencia’ de altos cargos del PP”. En la columna de salida: “Feijóo logrará la mayoría absoluta y el PNV deberá pactar con el PP o el PSOE”; “Putin consigue una reunión en Moscú entre Netanyahu y Abu Mazen”; y “Real Madrid y Atlético no podrán fichar hasta 2018”.
Federico Jiménez Losantos reflexiona que “las encuestas sobre las elecciones gallegas y vascas no aclaran una posible investidura de Rajoy gracias al PNV, pero no dejan dudas sobre el hecho de que Pedronono está llevando al PSOE a la quiebra”. Jorge Bustos escribe que “ya que el bipartidismo se negó a amarse en la gran coalición, será condenado al canibalismo en su trágico pozo”. Y Luis Martínez piensa lo que muchos: “Admitámoslo, Soria, en condiciones normales y con una legislatura en marcha (da lo mismo cuál), jamás habría dimitido”.
“Los partidos esperan que Galicia y País Vasco resuelvan el bloqueo”, abre El País, que, con imagen de Íñigo Urkullu en la apertura de la campaña, y apoyando la información en dos gráficos con las estimaciones del CIS, añade que “los líderes políticos se centran en las campañas del 25S para intentar variar su posición actual” y que “Susana Díaz pide que se forme Gobierno cuanto antes”. “Diana Quer y 1.269 desaparecidos más”, reza el faldón. En la columna de salida: “Iglesias aviva la pugna por el control de Podemos en Madrid”; “Hollande lanza su carrera para repetir como candidato”; “Una Diada más abierta y dividida”; “Natalie Portman: ‘Desde los 19 años no leo críticas’”; “Un soldado español muere en Irak en un accidente”; y “Ratificada la sanción a Madrid y Atlético por fichar menores”.
A las puertas del Día de Cataluña, Inés Arrimadas escribe en El País sobre “La Cataluña en la que elegí vivir”: “A todos los catalanes nos une el enfado y la fatiga con la corrupción. Sea cual sea el origen de nuestro apellido, podemos encontrarnos en la tarea inaplazable de resolver problemas comunes. Y todos compartimos las mismas necesidades”. Y, ante “el momento que vive ahora Cataluña”, concluye que “la sociedad catalana ha avanzado cuando ha sabido integrar las emociones de todos sin obligar a elegir”.
Luis R. Aizpeolea reflexiona sobre el 25S vasco y traza una comparativa: “En octubre de 2011 nadie podía pensar que Euskadi asistiría a una campaña electoral, como la que comienza, en la que la gestión de la economía y las políticas sociales fueran el principal debate”. “Cinco años después del cese del terrorismo etarra, Euskadi avanza rápidamente hacia la normalidad”, añade.
“El mal pronóstico del CIS para el PSOE en Galicia y País Vasco debilita a Sánchez”, explica ABC, que recuerda que “Feijóo obtendría mayoría absoluta, con el PSdeG a punto de perder la segunda posición. Urkullu repetiría victoria y el PSE caería al cuarto lugar”.
Sobre este asunto gira el primer editorial: “El riesgo de un desplome socialista es evidente porque sigue siendo incapaz de ofrecer una respuesta coherente e ilusionante al votante de izquierda”. Añade que “Sánchez y su candidato, un desconocido designado a última hora en medio de una virulenta batalla interna en el PSdeG, no encarnan una alternativa creíble”. Por ello, y según ABC, “a tenor del CIS, es evidente que los socialistas no pueden haber errado más en su estrategia de regalar ayuntamientos a Podemos, porque solo han conseguido debilitarse en toda España”. Precisamente el partido morado centra, al hilo de la crisis abierta en Madrid, la segunda tribuna: “El problema de Podemos es que se está revelando como una marca tras la que se esconden unas izquierdas que no consiguen adaptarse al debate político de una democracia occidental y que viven con una crisis de identidad permanente”.
Mientras tanto, Carlos Herrera habla de “la olla socialista” y expone que, “como la andaluza, otras secciones territoriales del partidos están dejando de disimular en público”; Ignacio Camacho, por su parte, mira a Cataluña: “La Diada simboliza la esencia victimista y embaucadora del nacionalismo: conmemora una derrota y falsifica su sentido”.