Rivera presiona a Rajoy con la ruptura de su pacto de investidura.
Unas horas tardaron este martes los dirigentes del Partido Popular en reaccionar a la
"investigación" de Rita Barberá por parte del Supremo por el presunto blanqueo de capitales durante su larga etapa como alcaldesa de Valencia. Nada más conocerse la decisión del tribunal, el ministro de justicia en funciones,
Rafael Catalá, salía al paso asegurando que Barberá no estaba obligada a dimitir como senador por el hecho de estar "investigada", mientras que
el PP valenciano puntualizaba que la exalcaldesa no está en este momento "formalmente imputada".
Posiciones neutrales, con cautela y sin muchas declaraciones,
a la espera de que la protagonista se manifestara. Una postura tibia que en el PP sabían insostenible en el tiempo, especialmente con la oposición en bloque pidiendo la salida de Barberá y el valioso aliado
Albert Rivera poniendo interrogantes al pacto de investidura. Con las elecciones vascas y gallegasa poco más de una semana y la continuidad de Rajoy en la Moncloa a un paso de resolverse en cualquiera de las direcciones, el PP no se puede permitir un escándalo relacionado con la corrupción, arma arrojadiza del PSOE y Podemos y la mejor baza de Ciudadanos para privilegiar su posición en las conversaciones con los populares. Así que Génova tiene prisa y presiona para forzar la dimisión de Barberá; pero la exalcaldesa, fiel a su estilo, aún no ha dado pista alguna a los miembros de la directiva de su partido.
De hecho, la senadora se enteró de la decisión del Supremo cogiendo el AVE a Madrid para asistir al pleno de la Cámara Alta y antes de poner un pie en la estación
ya había comprado un billete de vuelta a Valencia y se había excusado ante el grupo popular en el Senado por no poder asistir finalmente a las sesiones constitutivas de las dos comisiones de las que forma parte. Barberá justificó su ausencia porque quería "estudiar" el auto del tribunal; pero ni una palabra sobre una posible comparecencia pública, en la que Génova esperaba el anuncio de su dimisión, que finalmente no sucedió en toda la tarde-noche de este martes.
El silencio de Barberá, que según fuentes populares se produce tanto hacia la opinión pública como hacia el propio partido,
aumenta el nerviosismo en el partido. Ya en la tarde del martes, el también senador y expresidente valenciano,
Alberto Fabra, aseguró que Barberá conoce la situación que se crea en el PP, sobre todo al ponerse en peligro su acuerdo con Ciudadanos, y se mostró convencido de que ella estará "a la altura de las circunstancias". En términos parecidos se expresó la secretaria general del PP,
María Dolores de Cospedal, quien cree que "Barberá hará lo que sea mejor para el PP y para defender su inocencia".
Pero las horas pasan, y la contundencia del partido crece. C
ristina Cifuentes fue la primera que a última hora del martes mencionó la necesidad de que Barberá dimita. La presidenta de la Comunidad de Madrid espera, según dijo, que la senadora abandone su escaño "de manera voluntaria". Cifuentes sostuvo en una entrevista radiofónica que los políticos tienen que seguir "unas normas que son éticas" y que aunque puede ser injusto desde el punto de vista judicial deben dimitir cuando se les abre una causa. Aunque también fue realista: "
Habrá que esperar", porque el "problema" del sistema político es que las actas son del diputado y no del partido y no le pueden obligar.
O sí.
Alfonso Alonso ha terminado de mostrar el enfado de Génova ante una Rita Barberá que lleva más de doce horas desaparecida en un momento político en el que cada minuto cuenta. El presidente del PP vasco y candidato a lehendakari ha advertido este miércoles a la exalcaldesa de que "tiene que pensar en el partido en el que ha militado tanto tiempo y debe tomar
una decisión adecuada hoy", porque si no lo tendrá que hacer la "dirección del partido".El exministro popular ha explicado que el PP vasco espera una "reacción clara" por parte de Barberá, porque su formación se está jugando "mucho" en Euskadi, donde el próximo día 25 se celebrarán las elecciones autonómicas y el Partido Popular "no se merece ir con este perjuicio a cuestas". No obstante, Alonso se ha mostrado partidario de actuar con "mucha cautela" en este asunto porque se trata de "cosas que afectan a personas" que "pueden ser inocentes".
"
Todo el mundo tiene derecho a defender su inocencia, pero llega un momento en el que ya no se aguanta más y creo que ya hemos llegado a ese momento y lo hemos sobrepasado", ha dicho el candidato, antes de agregar que "por mucha cautela que uno quiera tener", llega un instante en el que "esto ya causa mucho perjuicio, escandaliza a la gente y hay que tomar decisiones".