Reanudamos el curso político después de unas magníficas vacaciones con el convencimiento que tampoco en los exámenes de septiembre nuestros políticos merecen el aprobado, al menos en la asignatura de sensatez.
La cualidad del prudente, de la persona de buen juicio, del sensato ha de entenderse referida al interés general, no al particular. Desgraciadamente y con honrosas excepciones, los líderes políticos están más preocupados por el interés propio o de su partido que por el interés de España. Miopía política que indica no solo egoísmo, también falta de sensatez.
Es verdad que un número considerable de políticos se preocupan más de su terruño particular; pronúnciese como Catalunya, Euskadi o Galizia, que por el compromiso histórico pasado y el reto futuro de España en Europa y en el mundo. Cosas del aldeanismo político que se ha permitido, cuando no alentado, por falta de sensatez.
Nuestros políticos están más preocupados por lo que pudiera pasar en unas terceras elecciones, que todos dicen no desear, pero sin hacer nada por evitarlas. Yo, personalmente creo que si no son capaces de ponerse de acuerdo, los españoles deberíamos decir algo y no creo que nos falte sensatez.
Por si acaso los líderes de los principales partidos ya están haciendo campaña en sus manifestaciones públicas. Alguno con el puño y la rosa, el discurso monocorde de contra Rajoy y por la recuperación de las conquistas sociales, incluso con el postureo de iniciar una ronda de consultas con otros partidos para solucionar la falta de acuerdo. La débil posición personal dentro del PSOE y, sospecho que la falta de capacidad política explican esta falta de sensatez.
El otro gran partido del bipartidismo vuela cual gaviota azul despistada. A la incapacidad para llegar a acuerdos con el PSOE, se une el fallido destino en el Banco Mundial del exministro Soria que alcanza la categoría de despropósito político, superando la mera falta de sensatez.
Desde el morado revolucionario venezolano con tintes comunistas se juega a ser socialdemócratas arrinconando al partido de referencia de la izquierda, pues no bastan los jóvenes y los quebrados de la crisis económica para convertirse en alternativa de poder. Se necesita a la clase media y a aquellos a los que la bonanza económica les ha permitido un contrato de trabajo. Lo malo es que los ciudadanos no somos tontos y cuando el mensaje es tan dispar, a la hora de votar no nos faltará sensatez.
El naranja de los Ciudadanos nos tiene despistados después de pactos a su izquierda y a su derecha. Eso puede ser percibido por la ciudadanía como algo positivo o, como falta de sensatez.
Los creadores de opinión pública también se están manifestando, en particular con unos ataques desmedidos a Albert Rivera que es el único que ha tratado de buscar una solución pactada en favor de la gobernabilidad. No sé si esas opiniones tan agresivas lograrán su objetivo, desde luego pueden volverse en contra de la intención de concentrar el voto moderado en el PP. Es importante ajustar y moderar el discurso a la realidad, de otra forma sería una falta de sensatez.
Circula por Internet, en Change.org, una propuesta para que los diputados y senadores no cobren hasta que no haya Gobierno. En Confilegal.com informan que ya se han superado las 100.000 firmas. Es cierto que la investidura depende solo de los diputados y, los senadores nada tienen que ver con el nombramiento del Presidente. También hemos de pensar que nuestros “padres de la patria” además de elegir al presidente del Gobierno, aprueban leyes, realizan una función presupuestaria y de control financiero del Estado, controlan al Gobierno (cuando se deja, pues ahora con la cantinela que están en funciones, se niegan a comparecer) y tienen una importante función en la elección de cargos trascendentales como el Defensor del Pueblo, Magistrados del Tribunal Constitucional o Vocales del Consejo General del Poder Judicial. Por ello estimo que es excesivo el lema de “sin Gobierno, sin nómina”, bastaría una reducción del 50 o el 80%. Esa medida tendría más sensatez.
Volviendo a la constitución de un Gobierno en España, hasta el momento los partidos políticos están esperando los resultados de las elecciones vascas y gallegas. Allí se verá si el PSOE de Sánchez sigue en caída libre o se recupera (difícil según las encuestas), si la izquierda radical (léase Bildu + Podemos) consigue ponerse de acuerdo y alcanzar el poder. Aunque lo que más interesa es si los nacionalistas vascos necesitan al PSOE o al PP para gobernar. Se producirá entonces el cambio de cromos, digo de votos, para que absteniéndose el PNV en el Congreso de los Diputados pueda gobernar en el País Vasco. De nuevo la política nacional se encontraría supeditada a las ansias independentistas. Otra importante falta de sensatez.
Las elecciones gallegas tienen otro significado, ver cuál es la fortaleza del PP en su feudo. Una mayoría aplastante animaría a Rajoy a ir a unas terceras elecciones en diciembre. A mi juicio una apuesta arriesgada, pues el desgaste al que ha sido sometido Mariano Rajoy y los errores cometidos por el propio PP puede pasarle factura en las elecciones de diciembre de 2016. Además, al votante se le puede atragantar la comida de Navidad. ¿Alguien puede llevar al equipo arriolista a la sensatez?
En este momento político concreto podemos preguntarnos dónde está el sentido común para lograr un gobierno que negocie con Europa y que consiga la necesaria estabilidad política que permita el crecimiento económico y social. Mi amigo Juan Ignacio se lamenta que desde enero se ha ralentizado todo, cuando no parado y, como pequeño empresario lamenta este impasse político. Considera que la actual interinidad está perjudicando a su negocio y no afrontar este hecho supone una falta de sensatez.
En todo caso y dado que el Partido Popular ha obtenido la mayoría absoluta en el Senado (148 de 265 senadores), además de ser la fuerza mayoritaria en el Congreso (137 de 350 diputados) es necesario contar con este partido para cualquier gobierno. Si alguien se para a pensar, parece claro que hay tres partidos que están muy próximos a lo que se ha de hacer en España, quitando postureos y personalismos, y creo que es una obligación de los tres llegar a un acuerdo. Eso sería lo sensato.
msdiego@ucm.es