FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN
Efe | Miércoles 21 de septiembre de 2016
El director español presentó su nnueva película fuera de concurso.
Emoción y espectáculo vuelven a ir de la mano en el nuevo filme de J.A. Bayona, "Un monstruo viene a verme", que ha conmovido hoy en su presentación, fuera de concurso, en el Festival Internacional de Cine de SanSebastián y que, según su director, aborda "el miedo que da enfrentarse a la verdad".
"La verdad puede ser muy dura de escuchar", ha señalado Bayona a Efe sobre esta cinta, un drama fantástico que adapta la novela homónima de Patrick Ness, acerca de un niño que recurre a su imaginación para afrontar la enfermedad terminal de su madre.
En San Sebastián, Bayona ha estado acompañado por la actriz neoyorquina Sigourney Weaver, que esta noche recogerá en una gala el Premio Donostia por su trayectoria y que protagoniza la película, en su primer papel de abuela, junto con Felicity Jones, Liam Neeson (el monstruo) y el niño Lewis MacDougall.
Ambos fueron recibidos con fuertes aplausos en una sala de prensa a rebosar tras la proyección de esta mañana. "Aparte de los motivos obvios, pensé en Sigourney para esta película después de verla en un telefilme como bruja de Blancanieves, que es justo lo que buscábamos para esta historia, aunque luego el personaje tiene otras dobleces", ha explicado el director de "Lo imposible".
"Un monstruo viene a verme" tiene muchas capas de lectura, una de ellas la reivindicación de la fantasía para entender el mundo real. "La fantasía, las historias, la literatura o el cine son invenciones que nos cuentan la vida de manera más verdadera. La realidad a veces es una sucesión de hechos sin sentido y lo que hacen las historias es tratar de buscarle un sentido", ha afirmado.
La cinta también supone otra vuelta de tuerca en la breve pero fulgurante filmografía de Bayona al tema de las relaciones entre madre e hijo, después de "El orfanato" y "Lo imposible", la segunda película española más taquillera de la historia. "Es una consecuencia natural del mundo en que vivimos", considera. "Para los mediterráneos la familia es lo más importante y en el centro de la familia está la madre. Aparte, nuestra generación ha estado sobreprotegida por esas madres".
El cáncer y el acoso escolar son otros de los temas que toca la película. "El reto precisamente era cómo contar una historia con tantos temas importantes", ha señalado el cineasta.
"El cáncer o el acoso se podían haber llevado la película entera pero hemos logrado que formen parte de algo más grande que tuvimos que articular en la sala de montaje", ha añadido. En la rueda de prensa también estuvo el escritor de la novela, Patrick Ness, que ha colaborado en el guion y que tomó la idea original de la escritora Siobhan Dowd, fallecida antes de poder llevarla al papel.
Según Ness, detrás del descubrimiento de la verdad del que habla Bayona está el paso al mundo adulto. "Ese momento en el que comprendes y aceptas que eres un individuo complejo con emociones contradictorias", ha apuntado.
Rodada a finales de 2014 entre Inglaterra (los exteriores) y unos estudios de Barcelona, "Un monstruo viene a verme" es una producción de Apaches y Telecinco Cinema que llegará a los cines españoles el próximo 7 de octubre.
En Estados Unidos se estrenará en diciembre, en plena pretemporada de los Óscar, lo que hace augurar que tenga posibilidades para los premios de Hollywood. Tras la promoción de "Un monstruo viene a verme" Bayona se volcará completamente en la preproducción de la secuela de "Jurassic World", uno de los mayores taquillazos de todos los tiempos, que el catalán dirigirá bajo la producción ejecutiva del mismísimo Steven Spielberg. También tiene un proyecto más pequeño para rodar en España y en español, que de momento ha tenido que posponer y del que prefiere no desvelar detalles aún.
"Jesús", del chileno Guzzoni, sacude el Zinemaldia con una brutal realidad
El cineasta chileno Fernando Guzzoni, que ya abofeteó al Zinemaldia en 2012 con "Carne de perro", regresa a San Sebastián, esta vez a la Sección Oficial, para competir con "Jesús", su interpretación sobre el caso real del asesinato de un adolescente por otros cuatro chicos tras una noche de fiesta.
"Este caso en el que me inspiro sucedió en Santiago de Chile, pero está sucediendo en EEUU, y en Europa también, hay incluso leyes sobre esto porque se sabe que es un flagelo que está presente ahí; hacer cine sobre esto -dice en una entrevista con Efe- me deja reflexionar y creo que también de exorcizarlo".
La película sigue a un joven "no particularmente marginal", Jesús, que apenas mantiene relación con su padre, un hombre que pasa temporadas enteras lejos de él, y muestra su relación con sus amigos, otros jóvenes "milenials" chilenos, que pasan las horas haciendo coreografías de sus canciones favoritas. La diversión corre, entre drogas y alcohol, hasta la pérdida total del control que acaba provocando la brutal muerte a golpes de un chaval, una agresión que los asesinos graban en vídeo y pactan ocultar.
"El proyecto nació de la necesidad de establecer un relato arquetípico del padre y el hijo, que es como muy paradigmático; quería contar sobre gente que convive y tiene un vínculo sanguíneo pero que no necesariamente significa afecto", apunta el director. Y mientras estaba en esto, supo de este caso real y se puso a investigar: "Descubrí que tanto los asesinos como la víctima tenían ausencia de la figura paterna y me pareció que había un cruce muy orgánico respecto a cómo se establece la figura patriarcal".
Los padres, sobre todo los nacidos en los años 50 y antes, considera Guzzoni, son "figuras un tanto fantasmagóricas, intermitentes, que están y no están; que dan la identidad y el apellido y luego desaparece. Me gustó cruzar ambas cosas, pero de forma muy arbitraria y con mucho elemento de ficción".
Igual que la película que le dio a Guzzoni el premio Kutxa-Nuevos Realizados, "Carne de perro", ésta "Jesús" es brutal en sus imágenes, pero aún más en su contenido; desgarradora realidad de la juventud de Chile, que, como explica el director, no es muy diferente en muchas otras partes del mundo. "Son niños nacidos en democracia con una influencia inmensa de elementos extranjeros, no sólo americanos, sino también orientales, con un hiperestímulo de todos los lugares que les hace que su lugar de pertenencia sea bastante extraña".
"Creo que son generaciones hiperconectadas donde hay una suerte de banalización de todo, la violencia se banalizó a través de la industria del entretenimiento e internet", opina, aunque de inmediato aclara que no quiere "satanizar" y que ve, no obstante "cosas muy positivas". Entre ellas, destaca la desinhibición sexual "en el sentido de que no existe un prejuicio respecto a la sexualidad, como sí lo había en las generaciones anteriores, incluida la mía, de querer definirse y de establecer etiquetas con la gente, si alguien es bisexual, u homosexual".
Añade otro factor que los define, y es que "nacieron en el momento de la crisis de la representatividad política y sienten una desidia, un nihilismo, una desideologización sin banderas ni motivos de lucha, no hay un tirano como Pinochet". "Son víctimas de algo más invisible pero mucho más doloroso que tiene que ver con este sistema neoliberal en un país como Chile, con una aceleración capitalista muy profunda, donde el sistema excluye, donde no hay movilidad social", reflexiona.
Por eso, indica, "estos jóvenes, que no son particularmente marginales, padecen de hostilidad y de esta sensación de volverse 'outsider' dentro de un sistema que ni los convoca, ni los incluye". A pesar de ello, el cineasta chileno, de 33 años, insiste en que la película no debe verse como un documento periodístico o histórico, "es una visión de la realidad, es mi propia mirada sobre el hecho".
"Kalebegiak", 15 directores para una mirada caledidoscópica de San Sebastián
Quince realizadores conforman un una mirada caleidoscópica de San Sebastián en "Kalebegiak", la apuesta audiovisual estrella de la Capitalidad Cultural en la que comparten espacio historias sobre la realidad, ficciones y algún guiño al ombliguismo de la capital guipuzcoana.
La película colectiva, coordinada por Michel Gaztambide y Jorge Gil, en la que trabajan mano a mano realizadores consagrados y noveles, se estrena hoy dentro de la 64 edición del Festival de San Sebastián en el Velódromo, uno de los escenarios emblemáticos de Zinemaldia.
Imanol Uribe, Julio Medem, Gracia Querejeta, Daniel Calparsoro o Borja Cobeaga participan en este proyecto junto con Koldo Almandoz, Luis Berdejo, Asier Altuna y Telmo Esnal o creadores de última generación como Ekain Irigoien, Iñaki Camacho, Isabel Herguera e Izibene Oñederra, o "Las chicas de Pasaik".
Tres generaciones que trabajan con actores como Bárbara Goenaga, Kandido Uranga, Marta Etura o Ramón Agirre, entre otros, y que configuran una película en la que el único nexo de unión es la ciudad de San Sebastián.
Ninguno de ellos ha visto la película montada ni conocen el trabajo de sus compañeros, según han reconocido varios de sus protagonistas en una entrevista con EFE horas antes de su estreno.
Abre Kalebegiak "Septiembre", una historia que costó a Telmo Esnal y Asier Altuna pero que finalmente "vio la luz" un día de regatas, "a partir de ahí todo fue sencillo".
"Se trata de una película de contrastes entre la alegría de una fiesta y la soledad y el silencio", asegura Asier Altuna.
Uribe confiesa que su proceso para conseguir una idea fue más difícil porque en un primer momento propuso "una historia casi porno que pasaba durante el Festival de Cine en el Hotel María Cristina", pero no convenció y buscó una segunda opción sobre la huella de Mikel Laboa en la ciudad.
El director de "Lejos del mar" estuvo a punto de abandonar pero los organizadores de la Capitalidad Cultural insistieron y finalmente hizo "La casa fría", centrada en las personas sin hogar.
También está apegado a la realidad, pero en este caso a la violencia de ETA que ha sufrido la ciudad, "Testimonio", de Daniel Calparsoro, en el que la viuda de Enrique Casas, Barbara Duhrkop, comparte con los alumnos de un instituto de enseñanza sus vivencias sobre el asesinato de su marido.
Los paseos que el padre de Cristobal Balenciaga daba en su trainera a la reina María Cristina constituye el hecho real que ha inspirado a Julio Medem para filmar "La ballena real".
Medem se ha confesado "emocionado" porque ha tenido la ocasión de volver a rodar en San Sebastián, algo que no hacía desde "La Ardilla roja", y ha asegurado que cuando le llamaron "sintió que debía estar".
El humor también es parte de "Kalebegiak", fundamentalmente en las propuestas de Borja Cobeaga, "Atajo", y de Koldo Almandoz, "Narcisso".
Cobeaga asegura que su corto "refleja muy bien el espíritu de San Sebastián", una ciudad en la que "los cocineros son los dioses. La cocina es lo más importante, incluso en el Festival de Cine lo más importante es cómo ha comido el director o el actor de turno y que diga que ha comido como en su vida".
La idea la comparte también Almandoz, donostiarra como Cobeaga, que elige una mirada peculiar de "Narcisso", "el hombre enamorado de sí mismo y la ciudad enamorada sobre sí misma", para elaborar su corto.
Pequeñas historias de niños pertenecientes a una familia que vive frente a la bahía son los protagonistas de "Txintxorro", el corto de de Gracia Querejeta.
Entre los realizadores más jóvenes figuran Iñaki Camacho, con "punto ciego", Ekain Irigoien con "Kresala", "Las chicas de Pasaik" con "La chica de la luz", Luis Berdejo con "Los Angeles Observer" e Isabel Herguera e Izibene Oñederra con la cinta de animación "Kutxa beltza".
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